ANTE LOS ATENTADOS EN LONDRES. Por Edgardo Arrivillaga.

He resuelto archivar el material ya preparado para analizar el golpe militar de 1976. He tomado esta determinación a raíz de los crueles atentados producidos por el Gran Califato y sus cómplices en el Parlamento británico.
Las últimas informaciones hablan de 20 bajas civiles entre muertos y heridos de gravedad. La onda expansiva arrojó a varias personas a las aguas del Támesis, y debe considerarse como un ataque directo al corazón del Occidente que conocemos.
Como era previsible, el señor Trump reaccionó con su solidaridad al pueblo británico y dió órdenes ejecutivas para sacar a los Estados Unidos de América de la pringosa melaza que rodea a las comisiones y subcomisiones de derechos humanos.
Esto tendrá repercusiones en las elecciones francesas y alemanas, y es hora de que los miembros del extremo Occidente comiencen a hacerse cargo de sus responsabilidades.
En lo local, el enemigo es el trotskismo kirchnerista y sus aliados. Es un elemento que debemos tener en cuenta y que debe regir la llave maestra de nuestra politica exterior, economica y cultural.


LOS 4 ATENTADOS Y SUS IMPLICANCIAS TÁCTICAS Y ESTRATÉGICAS. Por Edgardo Arrivillaga.

No debemos confundir lo táctico con lo estratégico en los crímenes.
El primer magnicidio, que fue el de la embajada de Israel, se produjo como consecuencia de un chantaje. Fue un blanco elegido por facilidad. A continuación, elementos de extrema derecha de la Side desviaron las investigaciones hacia Siria y Chile, y colocaron empalizadas de efecto rebote en todos los blancos judíos, árabes y bizantinos en el país.
Asimismo se propuso un concurso para pasar parte del funcionariado administrativo que pulula en los ministerios para formar una policía antiterrorista. Se aprovechó el alto índice de desocupación generado por las políticas de Cavallo para reclutar policías de más de un metros ochenta con manejo de inglés o francés. Pero lamentablemente, salvo muy pocas ocasiones, el proyecto tuvo éxito. Para contrarrestar a la pandilla de fanáticos que anidaba por aquel entones en la Side se nombró a un ex embajador en Senegal para que emprendiera una persecución de nazis embozados. Me entrevisté un par de veces con este hombre y le expliqué que para poner en marcha este operativo hacían falta 750 mil dólares. Con un agravante, ni el Ministerio del Interior ni la entonces Secretaría de Seguridad obtuvo ni un solo voluntario para esta improbable tarea. Nadie estaba dispuesto a resignar parte de su presupuesto a favor de una estructura basada sobre un solo hombre.
La teoría de la implosión fue desarrollada por el Centro Argentino de Ingenieros y era una complicada operación en la cual Israel se habría dinamitado a sí misma al fallarle la movilidad misilística que presumiblemente debía terminar en Chile. Algunos libelos sostenían en las mesas de café de La Fuente que Chile era tan antisemita que hasta tenía un club de fútbol denominado Palestina. Curiosamente uno de los operadores de esta especie había sido agregado de prensa de la embajada siria en Buenos Aires. Este fue un delito que podemos atribuir a la gran conspiración judía internacional que se ha tomado su tiempo para concretarse, unos 5000 años, más o menos. Esa fue una conspiración donde se juntaba lo táctico con lo estratégico.
En cuanto a la Amia, el blanco cumplió con el doble requisito símbólico, operativamente fácil, y fue el disparador de todos los hechos que se sucedieron después.
El asesinato del fiscal Alberto Nisman introduce la situación en términos más reales. La Argentina, que ya había ayudado a Irán a través de Viena en su desarrollo nuclear, quería hacer el gran juego en las ligas mayores. El escrito que Nisman iba a presentar en el Congreso incluía las conexiones entre la República Islámica de Irán y todas las ciudades importantes para el gobierno del comandante Chávez; él también empeñado en vertebrar una multitud de acuerdos que conducían de Caracas a Teherán. El embajador Sadouz conoce bien el asunto y por eso fue trasladado a un puesto de castigo en la Cancillería argentina. Asimismo la Argentina necesitaba desesperadamente dólares y euros, la cifra ronda los dos mil millones, a condición de que la diplomacia manejada por el señor Timerman lograra levantar las órdenes de captura rojas emanadas por Interpol. Al respecto se hizo una reunión reservada con la presencia de Nisman y funcionarios iraníes y policiales que se desarrolló en la ciudad de Lyon. Pero como todos los grandes planes, el mancarse es el propio plan. Chávez murió de un cáncer implacable y en la reunión con los iraníes Nisman dejó entrever que uno de los funcionarios lo observaba permanentemente sin hacer el menor gesto. Los especialistas sostienen que en ese momento Nisman entendió que estaba navegando en aguas muy peligrosas.
La mayor parte de los observadores han olvidado que un comando operando desde una moto disparó tres balazos contra el agregado cultural iraní en la Argentina. Allí la Side descubrió que no tenían operadores que hablasen farci y que sólo se podía monitorear las comunicaciones periféricas de la embajada. Esto implica que se monitorearon los arcos sinoudiales de las comunicaciones que se dispararon en el momento del atentado y volvieron a la normalidad cuando un avión de la República Islámica de Irán transportó al herido a su país de origen.
Y esto es todo lo que puedo decir sobre estos hechos.


EL ATENTADO CONTRA LA EMBAJADA DE ISRAEL. Por Edgardo Arrivillaga.

EL ATENTADO CONTRA LA EMBAJADA DE ISRAEL. Por Edgardo Arrivillaga.
Hoy se conmemoran 25 años del atentado contra la Embajada de Israel. En el interín, la Side y otros organismos vinculados con el Centro Argentino de Ingenieros han intentado desnaturalizar el móvil racista del atentado. La Argentina ha movilizado grupos de operaciones especiales y una gran cantidad de vallados para crear mayor confusión ante el hecho.
No escapa a los observadores que el atentado contra la Embajada fue simplemente el primer atentado, el segundo fue la Amia y el tercero, la ejecución del fiscal Nisman.
En aquella oportunidad fuí consultado, yo me encontraba en Europa, acerca de las previsiones logísticas del hecho. Contribuí con mis modestos conocimientos sobre el asunto y anticipé que nada se iba a lograr. Volveré sobre estos temas.


GERARDO “TATO” YOUNG. Por Strategicos.

Nació en 1972. Es periodista y escritor, especializado en investigaciones políticas y judiciales. Desde el 2010, es columnista de actualidad y política en Radio Mitre. Actualmente, integra el equipo de Encendidos en la Tarde, en el segmento diario de 14 a 17 hs, junto a María Isabel Sánchez y Rolo Villar. Tiene dos secciones destacadas: “Catarsis” y “Tatografia”. Además, conduce junto a Nuria Am el magazine Banda3.0 en el canal Metro, de lunes a viernes de 8 a 10 de la mañana. Y su ciclo de entrevistas QuieroQueMeExpliquen (QQME) por Metro, los miércoles a las 23 horas. Hasta el 2012, fue Editor del Equipo de Investigación del diario Clarín. Colabora con distintos medios gráficos.
Publicó cuatro libros.; en 2006 SIDE. La Argentina Secreta (Planeta) donde contó la historia del servicio de inteligencia de la presidencia. En 2008 Negro contra Blanco (Planeta), un retrato obre Luis D´Elía y los movimientos piqueteros. En 2013 Mujeres Casi Perfectas (Planeta), retratos irreverentes de las damas del poder: Karina Rabolini, Sandra Mendoza, Agustina Kampfer, Juliana Awada y Susana Freydoz. Y en el 2015, su bestseller Código Stiuso, sobre La SIDE, la política desde las cloacas y la muerte de Nisman . La trama de amenazas, traiciones y muerte, y los detalles del pacto secreto entre Parrilli y el ex agente de inteligencia.
En más de veinte años de periodismo gráfico realizó numerosas coberturas sobre episodios de corrupción, asuntos judiciales y organismos de inteligencia. Gracias a esos trabajos ganó numerosos premios, como el de la fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (2007) y también el Premio Rey de España, por su participación en un trabajo multimedia sobre los juicios contra los militares (2012).
Casi sin buscarlo, se convirtió en uno de los mayores especialistas en el sórdido mundo del espionaje.
Ganó numerosos premios, entre otros, el de la Fundación García Márquez. Desde hace algunos años mudó su pasión a la radio (Mitre) y la televisión, en el Canal Metro.
Lorena y Gerardo, una familia muy normal
La querida esposa: Lorena Maciel, la conocida voz de pito del horario de la tarde de TN, experta en difamaciones varias, y en defenestrar a toda protesta callejera, excepto que sean los bien intencionados hombres de campo. Caos como palabra principal. Opinadora compulsiva, experta en todos los temas de la sociedad, y en hacer caritas cuando pronuncia Kirchner, entre su haber tiene el honor de canjear la entrega del equipo de la siesta inolvidable que dirigía Jorge Halperín, por su cargo en el canal de cable.
El esposo: Gerardo Young, escritor pretencioso, que se hiciera famoso por escribir un libro incomprobable sobre la SIDE, - afirma que el 19 y 20 de diciembre de 2001, estuvo armado por los servicios- pero aún más famoso sobre su manejo terrorífico sobre la causa Amia, que escribía sin repetir y sin soplar, todo lo que le venía masticado desde el juzgado del destituido Galeano.
Pero su pluma, no se quedó allí, el buen hombre es el “investigador” de Clarín, dirige el suplemento Zona. Hace muy poco tiempo, para vergüenza periodística escribió un libro con el que pensó hacer unos dinerillos extras gracias a la estupidizada clase media porteña, al que título Negro contra Blanco, sobre la vida de Luis D´Elia.
El libro resultó ser una bazofia de prejuicios comunes que hasta Luis Majul, lo criticó desde su blog.
Desde su libro disparó frases como la siguiente: ¿Lo que Luis busca es un atajo, una fórmula para no trabajar, para pasar por esta vida sin cumplir un maldito horario, sin levantar un ladrillo?”. “se quejan pero en las villas tienen antenas de televisión” y escribe: “(…) el pobrerío del que habla Luis puede pasar hambre pero algunos tienen teléfonos celulares que sacan fotos digitales, cosa extraña pero cierta”.
El periodismo, bien gracias.
Pero Young a pesar de todo, no se achica, para él, el Ingenio Ledesma no existe, tampoco los grandes terratenientes, ni la burguesía jujeña, sobre Milagros Sala nos dice: “¿Puede Milagro Sala, esa criatura frágil y agresiva, mal, manejar el destino de toda una provincia?” “Tiene un presupuesto de unos 200 millones de pesos al año, decide leyes o las elimina, expulsa funcionarios, administra su propia Justicia, da trabajo a miles de jujeños desesperados, manda a quemar edificios públicos”.
Las pruebas bien gracias. Parafraseando el viejo clásico de Sui Generis, Lorena y Gerardo, una familia muy normal.


LIBERTADES PRESTADAS. Por Edgardo Arrivillaga.


La semana de furia que atravesó la Argentina con epicentro en la Capital Federal y más de 200 mil convocados por las organizaciones gremiales se convirtieron en una metáfora doliente de lo que le espera al macrismo en las próximas elecciones nacionales de medio término. Estas ya están perdidas y no sólo por razones económicas, el informe de la UCA es aleccionador al respecto, sino también por causas culturales que no se resuelven con metas de inflación ni promesas de crecimiento absolutamente irresponsables.
La primera ola embistió al gobierno con el paro docente en donde ni el ministro de Educación Bullrich, con un ministerio vaciado de contenido, ni el Jefe de Gabinete, el vocerista Marcos Peña, pudieron hacer nada para resolver la crisis. Se llegó hasta hablar de voluntarios sin capacidad docente ni capacitación alguna para cubrir los días de paro. Una ingenuidad.
Al día siguiente la CGT desplegó su incuestionable masa de maniobras frente al Ministerio de la Producción reclamando un giro en la política industrial que la acerca bastante al electorado que le hizo ganar las elecciones al novato Donald Trump en los Estados Unidos.
La diferencia es que Trump derrotó a todos los candidatos republicanos que se le opusieron y gradualmente se está convirtiendo en el verdadero jefe del partido, como lo fue el general Eisenhower antes de la llegada de los Kennedy. Curiosamente, pocos recuerdan que John Kennedy tomaba espacios de su tiempo para conversar con Eisenhower, quien ya le había prevenido acerca de vigilar al complejo militar-industrial, que como hombre del Ejército conocía perfectamente bien.
Los líderes de la CGT fueron tomados por sorpresa por el trotskismo kirchnerista, el kirchnerismo es una variable del trotskismo y nada más, y los medios liberales se apresuraron a vaticinar la derrota del sindicalismo en una versión revisitada e invertida de ese largo tiroteo que se vivió en Ezeiza en 1972 cuando Perón retornó por primera vez. “Que se maten entre ellos”, masculló un miembro del gabinete nacional en Olivos mientras todos seguían los sucesos por televisión, y el jefe de la SIDE, Gustavo Arribas, había sido incapaz de prever la maniobra con un escueto parte de informaciones. La mesa de trabajo de Olivos no entendía que todos somos uno y si se mata a un sector de la sociedad, aunque sólo sea políticamente, es la sociedad en su totalidad la que fenece.
El tercer embate se produjo, paradójicamente, en el Día de la Mujer donde también la movilización femenina dejó para la foto a un puñado de lesbianas, bisexuales y especies de ese género que se dedicaron prolijamente a querer incendiar la Catedral Metropolitana, mientras otros le desfiguraban la cara a un joven que exhibía una bandera vaticana. ¿Corpus Christi de nuevo o simplemente una mascarada más?
Lo cierto es que el gobierno profundamente debilitado ya había intentado negociar con los sindicatos para que levantaran la marcha. No lo consiguió, pero al menos negoció que no se diera una fecha exacta del paro nacional. La Policía Federal contempló todo esto con absoluta apatía y sujeción a las doctrinas derecho humanoides en boga, y nuevamente el señor Arribas sólo atinó a hacer filmar desde la terraza del Ministerio de Economía lo que estaba ocurriendo. Una demostración mayor de una inutilidad en el fondo menor y para todos nosotros ya conocida.
Igualmente los hechos no han terminado. La gente de Sergio Massa se ha prendido a la correntada y aspira a reinvindicar más derechos para las minorías. Un proyecto de ley ya circula en el Congreso.
Pero la realidad terminará con todas estas quimeras. El ingeniero Macri sino se decide a mandar no puede conducir, y el grupo de gorilitas que lo acompañan están tan alejados de la realidad como las balas desplegadas abundantemente en Ezeiza en 1972.
Por ahora y hasta que lleguen las elecciones, los argentinos vivimos en un régimen de libertades prestadas. Pero no hay que desesperarse. Luego será peor.


TRUMP: CIVILIZACIÓN O BARBARIE. Por Edgrado Arrivillaga.

Absoluto silencio de la Cancillería argentina frente a la detención y amenaza de expulsión instantánea de connacionales por parte de la administración de Trump en los Estados Unidos. Esto no debería sorprendernos, aunque está en juego un principio bacilar del derecho internacional. Esto se refiere a la modificación de las leyes migratorias en función de un cambio de gobierno perfectamente anticipado por la Argentina hace meses.

En el caso de la inmigración argentina se trata en general de profesionales altamente calificados, hay más de 6 mil médicos en las dos costas, y de gente que debe encarar la expatriación coactiva por parte del Servicio Nacional de Inmigraciones. El problema es que este Servicio, al cual ya se han sumado 15 mil agentes para patrullar la larga frontera con Méjico, si bien tiene poder de policía posee también un poder de analfabetismo exponencialmente superlativo. Cualquiera de los que hemos viajado a los Estados Unidos por razones no turísticas sabemos perfectamente que la primera valla inmigratoria está integrada por gente semianalfabeta, bruta y que carece de la menor idea de lo que son los pasaportes diplomáticos y de las distintas visas que la embajada americana cobra sin tener la menor conciencia del problema.

Este nivel de bestialismo es producto de la propia estructura de seguridad que debería controlar con eficacia las promesas electorales de Donald Trump de forma civilizada. Desde luego, esto no ocurre en la Unión Europea, que afronta otro tipo de inmigración, y menos aún en países como Gran Bretaña, Francia y Alemania. Es un problema de civilización o barbarie, y llama la atención que el embajador argentino Martín Lousteau no haya hecho el menor esfuerzo para hacerse cargo de sus responsabilidades. Es cierto que el hombre está empeñado en la interna capitalina, pero esto tiene que ver con la realidad de los expatriados argentinos y recuerdo el derecho consular de Antokoletz donde se aclara que la ciudadanía argentina es irrenunciable.

Es un clásico problema de civilización o barbarie y cada cual sabrá ubicar la señor Trump en la opción que les ofrezco.



INFORME DE INTELIGENCIA SOBRE LOS CONTACTOS ENTRE LOS RUSOS Y TRUMP. Palimpsesto de Edgardo Arrivillaga. o

El yerno de Donald Trump también se reunió con el embajador ruso antes de la toma de posesión.
Jared Kushner acudió a la sospechosa cita acompañado por el general Michael Flynn, destituido luego por ocultar el contenido de sus contactos. Washington gira en torno a un hombre. Tiene 66 años, papada gruesa y una inmensa red de espías. Es Sergei Kislyak, el embajador ruso en Estados Unidos. Su contacto tóxico acabó hace tres semanas con el consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn. Luego contaminó gravemente al fiscal general, Jeff Sessions, y ahora va camino de clavarle el aguijón a Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Donald Trump.
En diciembre pasado, Kushner y Flynn se entrevistaron con el embajador. La reunión se celebró en la Torre Trump, de Nueva York, y duró 20 minutos. Su objetivo, según han reconocido portavoces de la Casa Blanca, “era establecer una línea de comunicación” entre la futura Administración estadounidense y el Kremlin. Aunque la voz cantante la llevó Flynn, la presencia de Kuschner, una de las figuras más próximas al multimillonario republicano, muestra la profundidad de la penetración rusa en los más altos círculos de la Casa Blanca y despierta nuevas dudas sobre la cercanía de Trump hacia su homólogo Vladímir Putin.
El momento elegido para la cita, revelado por The New Yorker, fue especialmente delicado. Obama estaba preparando las sanciones contra Rusia por su intromisión en la campaña electoral. El castigo tenía un motivo fundado. Los servicios de inteligencia habían concluido que el Kremlin había puesto en marcha una gran operación para “ayudar a Trump desacreditando a la demócrata Hillary Clinton”. Para ello recurrieron al jaqueo de las cuentas de correo del Partido Demócrata y de su jefe de campaña, John Podesta. El material lo filtraron luego a Wikileaks para su difusión.
Ante el inminente castigo, los rusos estaban dispuestos a una escalada. Pero desde el Gobierno en la sombra se les aseguró que si templaban sus ánimos, sería más fácil reequilibrar las relaciones cuando Trump llegase al poder el 20 de enero. Esta gestión corrió a cargo de Flynn y culminó con una serie de conversaciones telefónicas con Kislyak el 29 de diciembre, el mismo día en que Obama decidía expulsar a 35 agentes rusos de suelo estadounidense. Tras estas llamadas, el presidente Vladímir Putin decidió no tomar ninguna represalia contra Estados Unidos. El ocultamiento posterior del contenido de estos contactos causó la destitución de Flynn, ya como consejero de Seguridad Nacional.
La cita en la Torre Trump fue anterior. La Casa Blanca ha insistido en que se trató de una reunión más de las “dos docenas” que mantuvo Kushner antes de la investidura con representantes extranjeros. Pero la presencia de Kislyak rompe este aire de rutina.
El embajador es el punto rojo donde convergen las investigaciones abiertas por el FBI, los servicios de inteligencia, el Senado y la Cámara de Representantes. Todos buscan determinar si el equipo de campaña de Trump estuvo vinculado a los ciberataques rusos contra los demócratas. En caso afirmativo, se destaparía la caja de los truenos. De momento, no hay nada demostrado. Pero en el camino ya ha caído Flynn y el fiscal general ha resultado malherido. Kushner puede ser el siguiente. O algún otro miembro del entorno de más cercano de Trump. Solo Kislyak lo sabe.
Sergey Kislyak, el oscuro embajador ruso que tiene en vilo a Trump.
Sus contactos con el fiscal general estadounidense abren una nueva crisis en la Casa Blanca. Un veterano de la Guerra Fría, del que se sabe poco y se especula con que es espía tiene en vilo al Gobierno de Donald Trump. Se llama Sergey Kislyak y es el embajador ruso en Washington. Sus conversaciones telefónicas primero desencadenaron la dimisión del exconsejero de seguridad nacional Michael Flynn. Y este jueves unas entrevistas, hasta ahora desconocidas, han forzado al fiscal general, Jeff Sessions, a apartarse de cualquier investigación sobre las injerencias rusas en la campaña electoral.
Trump lleva cinco semanas en la Casa Blanca. El dominó Kislyak, la punta del iceberg de los misteriosos lazos entre el entorno del presidente y Rusia, sigue avanzando.
Las reuniones con el embajador ruso fuerzan a Sessions a apartarse del caso de los ciberataques del Kremlin.
Tras destaparse las conversaciones del fiscal general con Sergei Kislyak, los demócratas pidieron su dimisión y los republicanos que se inhibiese. Trump asegura: "Es un hombre honesto, aunque pudo explicarse más claramente"
El presidente Donald Trump ha perdido una batalla crucial. El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, uno de sus hombres de máxima confianza, aceptó hoy inhibirse en todas las investigaciones sobre la conexión entre el Kremlin y la campaña electoral del multimillonario. La decisión fue adoptada después de que se hiciera público que Sessions había ocultado al Senado sus reuniones con el embajador ruso en pleno ciberataque de Moscú contra el partido de Hillary Clinton. Bajo esta presión, de nada valió el “apoyo total” que le brindó el presidente. El fiscal general, asaeteado por demócratas y republicanos, se vio forzado a recusarse a sí mismo. "Es un hombre honesto y no dijo nada malo; pudo ser más claro, pero no fue intencionado", afirmó luego el presidente.
Trump ha recibido su segundo golpe en un mes. Hace tres semanas, una conversación con el embajador Sergei Kislyak le costó el puesto al consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn. La caída del general, que llegó a ocultar el contenido de su reunión al propio vicepresidente, abrió una crisis que se agudizó al descubrirse a los pocos días que otros miembros del equipo de campaña de Trump habían entrado en un sospechoso juego de contactos con agentes de inteligencia rusos.
En qué consiste el caso del espionaje ruso que acecha al presidente Trump.
Repasamos las claves del escándalo que afecta a la Casa Blanca y que ya está siendo investigado desde varios frentes
La crisis que afecta a la Administración de Donald Trump por los posibles vínculos de sus asesores con miembros del gobierno ruso es en realidad una red de varios casos conectados entre sí y con diferente rango de gravedad. A continuación explicamos en qué consisten las investigaciones, que giran en torno a tres acontecimientos: la interferencia rusa en las elecciones y si Moscú influyó a favor de Donald Trump, los contactos entre miembros de la campaña del republicano y operativos rusos y el riesgo de que el gobierno ruso busque chantajear al presidente de Estados Unidos.
¿Qué hizo Rusia durante las elecciones?
Los servicios de inteligencia estadounidenses aseguran que llevó a cabo una campaña de ciberataques para impedir la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. La estrategia incluyó ataques informáticos y la publicación de noticias falsas en medios afiliados al Kremlin. Los documentos obtenidos mediante ciberataques fueron difundidos por la organización Wikileaks. EE UU ha acusado a Putin de tener “una preferencia clara” hacia Trump y que buscaba “denigrar a Clinton”, así como de obtener y acceder “a las redes informáticas de los colegios electorales locales y estatales”. Entre los ciberataques, el más importante se adentró en las redes del Comité Nacional del Partido Demócrata(DNC), que albergaba entonces información de la campaña presidencial de Clinton. Los servicios de inteligencia rusos, posteriormente, “enviaron el material que obtuvieron del DNC y otros políticos demócratas a Wikileaks”, que forma parte del otro eje de esta campaña. Moscú eligió esta organización “por su autoproclamada reputación de veracidad”, para después publicar en medios como la televisión RT y en redes sociales.
Por qué afecta a Trump: El entonces candidato pidió en julio, en medio del escándalo por el uso que hizo Clinton de un servidor de correo personal, que Rusia lanzara una operación de espionaje para encontrar los mensajes borrados por la secretaria de Estado. “Rusia, si estáis escuchando, espero que podáis encontrar los 30.000 correos que faltan. Creo que seréis debidamente recompensados por nuestros medios”.
Los asesores con conexiones rusas. El primero en separarse de la campaña de Trump por sus vínculos con Moscú fue su director de campaña, Paul Manafort, tras salir a la luz que había recibido más de 12 millones de dólares del presidente prorruso de Ucrania Viktor Yanukovich, entre 2007 y 2012.
El asesor Roger Stone no se alejó del candidato republicano, pero con un solo tuit alimentó las sospechas de que la campaña estaba en coordinación con Rusia. El 2 de octubre anticipó en la red que las opciones de Clinton “están acabadas”, con un guiño a Wikileaks. Cinco días después la organización publicó la primera tanda de emails de John Podesta, el director de la campaña demócrata.
El pasado mes de diciembre, el escándalo salpicó al general Michael Flynn, nombrado por Trump como asesor de seguridad nacional, por haber mantenido varias conversaciones telefónicas con el embajador ruso en Moscú, Sergei Kislyak. El problema es cuándo ocurrieron las llamadas y su contenido: una de ellas se produjo el mismo día que la Administración Obama anunció sanciones contra Rusia por los ciberataques. The Washington Post reveló que el vicepresidente Mike Pence había mentido a los medios en dos ocasiones al desconocer que Flynn y Kislyak habían hablado de las sanciones. Flynn dimitió a pesar de que Trump declaró que estaba siendo tratado “muy injustamente” por los medios.
El fiscal general de EE UU, Jeff Sessions, anunció este jueves que se inhibirá en la investigación del papel ruso en las elecciones después de conocerse que se reunió en dos ocasiones con el embajador de Moscú en Washington. Sessions había ocultado tales encuentros durante las audiencias de confirmación en el Senado, a pesar de que se le preguntó si sabía de comunicaciones entre asesores de Trump —él mismo aconsejó a la campaña republicana— y operativos rusos.
Por qué afecta a Trump: El presidente ha mantenido hasta ahora la inocencia de todos sus asesores y asegura que desconocía el contacto de cualquiera de ellos con miembros del gobierno ruso, desde Manafort o Flynn hasta Sessions.
¿Qué interés tiene Rusia en la presidencia de Trump?
La respuesta a la misteriosa cercanía del presidente republicano a uno de los principales enemigos de Estados Unidos en la escena internacional puede estar en un expediente de 30 páginas que circula desde hace meses por Washington. El documento, presentado por las agencias de inteligencia tanto al expresidente Obama como a Trump poco antes del traspaso de poderes entre ambos, va más allá de los intereses comerciales del republicano en Rusia.
El dossier, elaborado por un exespía de los servicios británicos, surge por una visita del empresario a Moscú en 2013 y asegura que el espionaje ruso posee información personal y financiera que puede comprometer a Trump. El agente afirma que Rusia ha intentado cultivar una relación con el magnate y que “su comportamiento heterodoxo durante los últimos años ha proporcionado a las autoridades suficiente material como para chantajearle si así lo desean”. En enero, las agencias de inteligencia de EE UU determinaron que las fuentes del espía británico eran creíbles, desatando un nuevo episodio en este escándalo.
Por qué afecta a Trump: Por los temores de que pueda ser chantajeado por Rusia y el presidente deba elegir entre sus propios intereses y los de la seguridad nacional de los Estados Unidos.
¿Quién está investigando?
Hasta seis agencias de seguridad e inteligencia de EE UU investigan esta serie de casos desde los primeros indicios de ciberataques rusos en las elecciones presidenciales. Este miércoles, el diario The New York Times reveló que la Administración Obama trató de difundir entre todas las agencias del gobierno las pruebas que demuestran el espionaje ruso para facilitar su investigación en el futuro.
Una de esas pesquisas está liderada por el FBI, cuyas conclusiones deberán ser acatadas después por el Departamento de Justicia. El hecho de que su responsable, el fiscal general Sessions, ocultará su reunión con el embajador ruso, le ha forzado a inhibirse de la investigación que hace Justicia para impedir cualquier sospecha de imparcialidad.
Las otras dos investigaciones las llevan a cabo los Comités de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado. A pesar del rechazo inicial de la mayoría de legisladores republicanos, ambas indagarán si miembros de la campaña de Trump se coordinaron con el espionaje ruso, que buscaba perjudicar a su rival, Hillary Clinton.
El senador extremista y homófobo que abrazó primero a Trump. Jeff Sessions alcanzó la gloria con Trump, ahora vive en la cuerda floja.
Extremista, homófobo y blanco, muy blanco. El fiscal general Jefferson Beauregard Sessions III, de 70 años, es un tipo del gusto de Donald Trump. Considerado durante décadas un ultra de vuelo corto, uno de esos especímenes políticos destinados a vivir y morir en la periferia del poder central, Sessions vio la oportunidad de su vida cuando en 2015 el millonario republicano dio el paso para disputar la Casa Blanca. Frente a aquellos que dentro del Partido Republicano ridiculizaron al magnate neoyorquino, el entonces senador por Alabama fue el primero en lanzarse a sus brazos y brindarle su apoyo.
El flechazo fue casi instantáneo. Ambos coincidían en una visión tremendista de los indocumentados, el amor por las deportaciones masivas y la aversión al islam. Juntos diseñaron la política migratoria que el republicano blandió en campaña, así como su propuesta de vetar la entrada a los musulmanes.
Lo que en cualquier otro político habría sido una exageración, en el combinado Trump-Sessions se convirtió en normalidad. Unidos, eran la pólvora y la mecha. Y no estaba solo. De la noche a la mañana, ese senador marginal y poco querido pasó a formar parte de la constelación de radicales que ocupaban un lugar predominante en la caverna ideológica del candidato. Figuras como el agitador mediático Steve Bannon o el general islamófobo Michael Flynn que hicieron de la campaña electoral de Trump un paseo por el abismo.
Pero con el abrazo a Sessions, el candidato Trump también se unió a su pasado. El de un republicano sureño que durante años fue repudiado por racista. A él se le atribuye el desgraciado chiste: “El Ku Kux Klan me parecía bien hasta que supe que fumaban marihuana”. O llamarle “boy” a un asistente negro y recordarle que debía guardar las formas ante los blancos. O considerar “una vergüenza para su raza” a los abogados blancos que defendían a acusados afroamericanos. Todo una arsenal que llevó en 1986 al Senado de los Estados Unidos a bloquear su nombramiento como juez federal. Un rechazo que en 50 años sólo había ocurrido una vez antes.
Ahora, Sessions ha recibido otro golpe histórico. Sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, el radiactivo Sergei Kislyak, le han vuelto sospechoso y le han expuesto al escándalo nacional. Su propio poder le ha hecho vulnerable. Un blanco perfecto para demócratas y un puñado de viejos enemigos republicanos. En la cuerda floja, Sessions ha decidido recusarse a sí mismo. Es una derrota parcial. Pero no absoluta. Aún sigue a la cabeza del Departamento de Justicia y el FBI. A las órdenes de su presidente y amigo.



FUEGO AMIGO. Por Vicente Massot .

Aunque hubiese sido planeado —algo que debe desestimarse por absurdo— el ejercicio gubernamental no hubiera podido ser peor que el desenvuelto en los dos primeros meses de un año electoral decisivo. La inconcebible serie de pifias, gazapos, incoherencias, inconsistencias y desaciertos en el manejo de la cosa pública resulta difícil de entender, por mucho que nos esforcemos. Puestos a enumerar, a mano alzada, algunas de las razones que podrían explicar un fenómeno pocas veces visto antes, tres sobresalen del resto.

Los sectores más radicalizados del arco opositor afirman que la actual administración se halla poblada por un conjunto de inútiles. Por supuesto, la acusación es tan tremendista como falsa. Representa una generalización que mete a todos en una misma bolsa, sin distinguir a los talentosos de los incapaces. Hay quienes, en cambio, apuntan al hecho de la herencia recibida, la envergadura de los problemas que no tienen solución ni rápida ni sencilla y la sobrecarga de trabajo de un Poder Ejecutivo, sobre todo, que se encuentra sobrepasado y carente de respuestas. Es posible que a Mauricio Macri esta explicación le quepa. No así a la totalidad del gabinete. Por fin, no han faltado voces que hacen hincapié en la falta de coordinación y de conducción de un equipo que sólo parece existir en la teoría. En la práctica luce falto de reflejos y anarquizado.

Como quiera que sea, lo cierto es que a esos errores los reconocen todos por igual, oficialismo y oposición. Con el agravante, además, de que ninguno ha sido forzado. Que se sepa no hubo un plan para desestabilizar al macrismo, ni una crisis económica mundial semejante a la acontecida en el año 2008, ni tampoco un cataclismo climático que hubiese reducido al mínimo la cosecha fina y gruesa. Nadie ha puesto al gobierno contra la pared. Lo curioso es que está contra las cuerdas por un conjunto de torpezas propias e ininterrumpidas. Con lo cual volvemos al principio. ¿Qué lleva a una persona caminando por un jardín, en un día luminoso, sin prisas ni arrebatos, a pisar un rastrillo que está a la vista?

No hay una razón, pura y exclusivamente. Nunca la hay. En la política, como en la vida, existe la causalidad interdependiente. Para decirlo sin circunloquios: Mauricio Macri está superado por los acontecimientos, a pesar de la voluntad que pone y de la claridad de su diagnóstico respecto de los desafíos que enfrenta. Detiene un penal y sus laderos le meten tres goles en contra. Marcos Peña resulta un ministro coordinador incompetente. Es como si hubiese aprendido a jugar al futbol en el balcón de su casa y, sin estaciones intermedias, se creyese capacitado para enredarse en un picado en el Bajo Flores. El equipo económico lisa y llanamente no existe. Cada uno cuida su quintita lo mejor que puede y obra en consecuencia

Si los traspiés sufridos por el oficialismo, aunque notorios, fuesen poco trascendentes, la cuestión no sería de temer. Pero sucede lo contrario: son permanentes, notables y tienen consecuencias que pueden terminar resultando gravísimas. El desmanejo en el tema del Correo pone en tela de juicio la bandera de la trasparencia macrista. No porque de buenas a primeras la población suponga que el presidente es corrupto, sino porque una parte considerable de la opinión publica piensa qué hay conflicto de intereses y que no hubo claridad en la forma como se lo presentó. Otro ejemplo es el de los aumentos convenidos por la banca pública con los gremios, que excedió con creces el 17 % que había fijado como pauta inflacionaria el gobierno.

En sus comienzos Macri intentó —hablando mal y pronto— meter por la ventana a dos nuevos ministros en la Corte Suprema de Justicia. La grita que generó hizo que retrocediera y reconociera su equivocación. Después vinieron los aumentos tarifarios. La comunicación fue pésima y la falta de timing también. Nueva marcha atrás. A los hechos ya reseñados del Correo y el gremio bancario es menester sumarle el tema de los feriados, el de las jubilaciones y el decreto de necesidad y urgencia referido a las ART. En todos y cada uno el gobierno obró de la misma manera. Metió la pata sin que nadie lo obligase a hacerlo, sufrió el rechazo de la gente, de la clase política y hasta de parte de sus aliados. Luego reconoció el yerro y desandó lo andado.

Una vez está bien. Dos vaya y pase. Tres es preocupante. Cuatro en seguidilla resulta inadmisible. El macrismo ha convertido lo que en términos políticos debe ser una excepción —la práctica de prueba y error— en un sistema de acción. Con esta particularidad, no del todo percibida por las máximas autoridades del país: si bien la idea de aparecer ante las cámaras, dar la cara y reconocer que se han equivocado es una muestra de responsabilidad, a la larga, si se repite una y otra vez, termina siendo una muestra de incompetencia.

De los desmanejos que venimos tratando, hay uno alarmante si se considera el objetivo inflacionario anunciado por el gobierno. La decisión de aumentar tarifas de servicios públicos y reconocerle al gremio bancario un aumento salarial de 38 %, superior a la pauta inflacionaria para el 2017, lo que ha puesto de manifiesto es que esa pauta la han hecho volar por los aires. No existe sindicato ninguno —salvo que quiera suicidarse— que con ese antecedente negocie en las paritarias aumentos inferiores a 23 %.

Así, tendremos de ahora en más expectativas inflacionarias crecientes en medio de un cuadro receso. No significa esto que la economía vaya a complicarse de tal manera que la situación se vuelva inmanejable en lo inmediato. Nada de eso. A lo que apunta el comentario, con los comicios legislativos a la vista, es que las incoherencias del gobierno tienen efectos en materia económica y social en cadena, todos ellos contraproducentes, que bien pueden poner en riesgo sus chances de ganar en octubre. Nada más y nada menos.

Fuente: Prensa Republicana




LE DOY MI PALABRA. Por Edgardo Arrivillaga.

La polémica suscitada entre el ensayista Katz y las organizaciones de derechos humanos tiene un extraordinario fondo de desinformación.
La contabilidad exacta de los llamados desaparecidos, en realidad fueron ejecutados, se encontraba en manos de dos asesores de Juan Pablo II. Fueron el padre Vaquis y el padre Cavalli, quienes entregaron el listado a un operador de la Marina de Guerra que los trajo a Buenos Aires mediante una complicada maniobra en la cual una fotocopia del listado fue arrojada en un basurero de Fiumicino y el hombre viajó, además, con el libro Proteus, de Morris West, prohibido en aquellos tiempos en la Argentina, justamente para que fuera decomisado e ingresar con el listado original.
El caso del general Milani no escapa a las crisis intramilitares e intraperonistas que se desarrollaron en aquellos años. Uno de los más eficaces instructores de tiro del Colegio Militar se encuentra en Córdoba a cargo de una agencia de seguridad. Fue el hombre que enseñó a disparar conteniendo la respiración para que no se moviera un músculo. Pero al revés de Milani, era un hombre de la Marcha de la Libertad y no del peronismo del oficial detenido.
El soldado Agapito Ledo había sido infiltrado por el ERP justamente para recabar información de las operaciones militares en el frente de guerra de Tucumán. Un ex gobernador de la provincia conoce perfectamente el problema. Milani era un joven subteniente de 21 años, lo esperó pacientemente y luego, simplemente, lo hizo desaparecer. Era una baja de guerra contra el espionaje interno que pretendía la secesión de Tucumán como cabecera de puente para una guerra más extendida.
El tercer elemento es la ambigüedad de Guardia de Hierro, una organización que operó como brokers políticos pero con poca sangre derramada. El señor Carlos Grosso tambien estaba cercano a Guardia de Hierro y fue un intendente bastante eficaz, tal vez como lo fue Cacciatore en su momento con el apoyo de la Armada.
El caso Milani está mal visto por las estructuras militares de hoy que nada quieren saber, después del liderazgo del artillero Martín Balza, por la jefatura del Ejército donde se pretendía convertir el Colegio Militar en una escuela norteamericana. Esta iniciativa de Carlos Menem fracasó simplemente por la Ley de Donación. Si el Colegio era desnaturalizado volvía nuevamente a la familia y sucesores de origen. Lo mismo ocurrió con el Círculo Militar y con todas las instituciones que se apiñan en la calle Córdoba de la Ciudad de Bueños Aires bajo el rótulo de Centro Naval y Centro de Oficiales de Aeronáutica.
Las informaciones del señor Katz, una persona muy joven en realidad, deben tomarse como opiniones y no darles demasiada verosimilitud. El periodista Leuco padre era vecino a las posiciones del ERP, aunque no se puede decir que haya sido combatiente. El tema Milani seguira siendo un espantapajaros periodistico durante algunas semanas. Mientras, Leuco padre seguira diciendo, con una nota de arrepentimiento en la voz, Le doy mi palabra.



MACRI: EN EL NOMBRE DEL PADRE. Por Edgardo Arrivillaga.

Y finalmente llegó el esperado discurso del presidente Macri que hizo perno sobre algunas ideas fuerza que viene repitiendo desde la campaña electoral en la cual derrotó a Daniel Scioli gracias al pésimo cast que presentó Cristina Kirchner.
En realidad, las cosas para el presidente no han cambiado básicamente. Negó cualquier cambio de gabinete, pese a que ayer se perfilaba una crisis política, y apoyó a los funcionarios que ejecutan sus instrucciones. Mauricio Macri quiere hacer una revolución liberal-progresista y al tiempo revisitar al frondizismo de los 60. Pero el mundo ha variado: Kennedy no está en ninguna parte y Trump ha modificado las pautas del comercio internacional. Es interesante que los dos presidentes están reajustándose en un extraño oxímoron en el cual inevitablemente deberían coincidir.
La conferencia estuvo marcada por grandes esperanzas y grandes ilusiones, pero no pudo explicar muy bien el absoluto desinterés del presidente por consultar con la AGN antes de esbozar el problema del Correo Argentino y menos aún analizar cómo el clima de crisis política desatado ayer en el Congreso Nacional, incluso apoyado por la doctora Carrio, solo permitio la flexibilizacion laboral al modificar el regimen de las ART, y empantanarse en el retroceso jubilatorio que solo 24 horas antes el pais no terminaba de comprender. En los dos casos Macri, que tiene el encanto del Principe Feliz, hizo borron y cuenta nueva. “Aca no ha pasado nada”, sonrio ante una caterva de periodistas visiblemente guionados y con expectativas incumplidas.
Tres mil millones de pesos es la cifra que el presupuesto reclama y que Macri, en defensa de su padre, pretendia escamotear. El hombre simpatico, pero poco convincente, ya puede anticipar que las elecciones de medio termino estan irremediablemente perdidas.


UN MARINO PROGRESISTA.

Robert Harward, un vicealmirante retirado de la Armada, es el favorito para ser el nuevo consejero de seguridad nacional de Donald Trump tras la dimisión de Michael Flynn. Harward, igual que Flynn, es un experimentado militar conocedor de Oriente Próximo. Pero hay una diferencia clave entre ellos: Harward tiene un bajo perfil público, alejado de la polémica y de la rigidez ideológica.



En la terna de sustitutos que baraja el presidente estadounidense están también Keith Kellogg, un general retirado del Ejército que ha asumido de forma provisional el cargo, y David Petraeus, el reconocido general que dimitió en 2012 como director de la CIA tras compartir información clasificada con su amante. De entre los tres, Harward parte con una clara ventaja para ser el elegido, según fuentes oficiales citadas por la prensa norteamericana. El nombramiento no requiere de la aprobación del Senado, lo que evita a Trump un largo debate político.

La elección de cualquiera de las tres garantiza que el puesto de consejero de seguridad seguirá en manos de un militar, manteniendo la influencia del mundo castrense en el Gobierno del republicano. Los secretarios de Defensa y Seguridad Interior son militares retirados, y el presidente sondeó activamente a Petraeus para el puesto de secretario de Estado.

El consejero desempeña un papel clave en la sombra en la formulación de la doctrina exterior y hace de enlace entre la Casa Blanca y las ramas de seguridad del Gobierno. La experiencia militar no es un requisito imprescindible. Ninguno de los dos asesores de seguridad que tuvo Barack Obama había servido en el Ejército. Algunos de los antecesores más ilustres del cargo pasaron por las Fuerzas Armadas pero durante un periodo muy breve, como McGeorge Bundy, el asesor de seguridad durante el Gobierno del demócrata John F. Kennedy, o Henry Kissinger, el consejero durante las Administraciones republicanas de Richard Nixon y Gerald Ford.

Directivo de Lockheed Martin

Harward, de 60 años y con una maestría en Relaciones Internacionales, se retiró en 2013 de la Armada. Trabaja ahora como alto directivo en la división en Emiratos Árabes Unidos del gigante de fabricación militar Lockheed Martin.

Se sabe muy poco de la opinión de Harward sobre los principales asuntos geopolíticos del mundo. Es hijo de militar y de niño estudió en Irán porque allí estaba destinado su padre antes de que la Revolución Islámica de 1979 acabara con la relación diplomática entre Washington y Teherán. Flynn abogaba por la política de mano dura con Irán y el yihadismo, y era afín a Rusia.

Harward es amigo personal de James Mattis, el secretario de Defensa, del que fue número dos, entre 2011 y 2013, cuando dirigía el Comando Central del Ejército, responsable de las operaciones militares en Oriente Próximo. El vicealmirante retirado de la Armada también tiene experiencia en el cuerpo de élite de los SEAL y como responsable de unidades en Afganistán e Irak.

Otro rasgo relevante de Harward es que conoce el funcionamiento del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en el que trabajó unos meses durante el Gobierno del republicano George W. Bush en asuntos de contraterrorismo. Esa experiencia puede ser clave dadas las dificultades de Flynn, cuya única etapa civil en una Administración era como responsable de inteligencia del Ejército, para poner orden en el Consejo de Seguridad.

En una de sus pocas opiniones públicas, Harward dejó entrever un perfil progresista en asuntos sociales. En un artículo a finales de 2013 en The Huffington Post, cuando ya se había retirado de la Armada, defendió la incorporación de pleno de las mujeres a las Fuerzas Armadas y la promoción de la educación femenina en el mundo, elogiando la labor de la activista pakistaní Malala Yousafzai.

“Tenemos que identificar a las entidades que no apoyan la educación de niñas y aplicar herramientas diplomáticas como presión económica y política”, escribió. “Si creemos que es aceptable dar una oportunidad solo a la mitad de nuestra población, entonces alcanzaremos la mitad de nuestro potencial. En este día y era, esta no debería ser una lucha para nadie”.

Fuente: Joan Faus. El País, España.


MACRI: EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES.

Mauricio Macri tiene un problema: llegó al Gobierno espoleado entre otras muchas cosas por el hartazgo de los escándalos de corrupción del kirchnerismo, y por eso cualquier sospecha en sus filas le perjudica mucho. Nada le hace más daño que el mensaje "todos son iguales". Macri está fuerte en las encuestas pero ganó por la mínima hace poco más de un año y no puede relajarse frente al incombustible peronismo. Por eso, ante la evidencia de que buena parte de los argentinos cree que el presidente ha beneficiado a su familia con la renegociación de una deuda con el Estado de 300 millones de dólares que tenían las empresas de su padre, Franco Macri, el Gobierno ha decidido, casi una semana después, tomar la iniciativa para intentar frenar la sangría de credibilidad y desplegar una serie de medidas de transparencia para hacer frente al escándalo. Pero el escándalo se complica por momentos. Un fiscal pidió imputar al presidente argentino por presunto perjuicio al Estado y el juez Ariel Lijo debe decidir si avanza o no en la causa.

El Gobierno ha decidido negar absolutamente cualquier conflicto de intereses. No ha sido el presidente el responsable de anunciarlo, para evitar quemarse más, pero sí su mano derecha, Marcos Peña. "Jamás consulté este tema con el presidente", ha insistido el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, artífice del acuerdo con la familia Macri que ha resultado muy beneficioso para ellos, hasta el punto de que una fiscal cree que se trata de una "condonación" del 98% de la deuda y estima que el perjuicio para el Estado puede llegar a 4.000 millones de pesos (250 millones de dólares). La deuda viene desde 2001, cuando el Correo, empresa privatizada en manos de los Macri, quebró. Durante los 13 años de kirchnerismo nunca se llegó a un acuerdo –en medio hubo un 700% de inflación- y ahora con Macri en la presidencia se ha alcanzado rápidamente. El Gobierno insiste en que esperar más sin cobrar suponía más perjuicio en un país con un 40% de inflación en 2016.

Lo que ha generado aún más escándalo es que el Estado aceptó que los Macri le pagaran en 15 años al 7% -un interés bajísimo en Argentina- pero a su vez la empresa de la familia del presidente está haciendo un juicio al Estado por la posterior nacionalización del Correo en el que le reclama que le pague al 11%, con lo que podrían acabar ganando bastante más dinero del que se han comprometido a pagar.

Ante la sospecha generalizada y detectada por algunas encuestas, Peña contestó: "Somos conscientes de la sensibilidad que hay después del festival de corrupción de 12 años. Este Gobierno quiere dejar tranquilos a los ciudadanos de que no se van a repetir esas escenas que nos han llenado de vergüenza". Por eso han optado por acudir al Parlamento para dar todas las explicaciones, convocar a un grupo de expertos para que analice el acuerdo judicial entre el Correo y el Estado y pedir a la Auditoría General de la Nación (AGN), un organismo de control presidido por alguien elegido por la oposición, que elabore un informe detallado. El Gobierno trata así de combatir con transparencia el daño político que ya le ha causado este acuerdo muy beneficioso para la familia del presidente. Sin embargo, la AGN respondió que no le corresponde analizar ningún asunto a instancias del Ejecutivo.

Peña, que tiene encuestas diarias sobre casi todos los asuntos y es un gran experto en analizarlas, reacciona tras detectar que el asunto se estaba complicando. Una encuesta reciente realizada por la consultora Analogías en la provincia de Buenos Aires revela que un 80% de los encuestados "está en desacuerdo con el arreglo entre el gobierno de Mauricio Macri y el Correo Argentino, empresa propiedad de su familia. En ese sondeo, el 62,4% llegó a decir que representa un acto de corrupción. Y lo que es más grave, muchos de los más inquietos estaban dentro del núcleo de votantes del macrismo.

"Estamos absolutamente tranquilos sobre el accionar del Gobierno. Lo importante es ser transparentes y dejar claro que no hay nada raro", insistió Peña, que anunció un contrataque: se analizarán todos los acuerdos judiciales de la época del kirchnerismo para ver a quién beneficiaron. "La expresidenta [Cristina Fernández de Kirchner] que tanto critica ahora no se ocupó de resolverlo [la deuda del Correo] cuando estaba en el Gobierno. Ahora vamos a hacer cosas superiores a las que demanda la ley para que no haya ninguna sospecha. Para despejar cualquier duda y demostrar que estamos tranquilos, que esto es un acuerdo técnico y no político, incorporamos nuevas instancias".

Fuente: Carlos E. Cué. El País, España.



ALAN PARSONS PROJECT. “EYE IN THE SKY”

https://youtu.be/5-41tg_CS7s



SALÓN BERLINÉS: EL GRUPO MACRI Y CRISTINA KIRCHNER SON EXACTAMENTE LO MISMO. Condensado de noticias de Edgardo Arrivillaga.

Cuestionan el acuerdo del Estado y el Grupo Macri por el Correo.
"Está en el ADN de la familia Macri servirse del Estado", apuntó el kirchnerista Tomada. Desde el gobierno aseguran que no hay "ninguna quita".
Distintos sectores salieron en las últimas horas a cuestionar un acuerdo entre el Estado nacional y el Grupo Macri que podría beneficiar al padre del presidente. El gobierno, en cambio, lo defiende.
Se trata de una propuesta de la empresa Correo Argentino, aceptada por el Estado, que según la fiscal general Gabriela Boquín implicaría una quita de deuda de unos 70 mil millones de pesos a 2033.
El exministro de Trabajo kirchnerista, Carlos Tomada, señaló que "está en el ADN de la familia Macri servirse del Estado".
"Mauricio Macri vino a transferir recursos a los sectores más favorecidos de la sociedad. Lo del Correo es lo mismo pero a un nivel grotesco. Ojalá sirva para que algunos asuman lo que hay detrás de 'la revolución de la alegría'", apuntó el legislador porteño.
"Es una falta de respeto a quienes no tienen trabajo, a los jubilados que sufren recortes de servicios, a quienes les aumentan la luz, el agua y el gas", agregó.
La diputada massista Graciela Camaño afirmó que el arreglo es "un problema muy serio".
"Parecería que los Macri llegaron al poder para resolver los problemas de los Macri", fustigó, y comparó este caso con otros resonantes del kirchnerismo: "Tiene el mismo impacto que los bolsones de José López o los videos de La Rosadita. Es plata que está ahí a la vista. Estas cuestiones no pueden resolverse entre gallos y medianoches con personas nombradas transitoriamente".
“Otro diputado massista, Felipe Solá, directamente dijo que “el Estado le está regalando a la empresa de Macri. La fiscal de investigaciones dice que esto es una barbaridad, que afecta el Estado nacional y que beneficia a la familia del presidente".
Agregó el exgobernador bonaerense: "Si pagara lo que se tiene que pagar, la deuda es de 70 mil millones de pesos. Macri tiene que entender que una cosa es el gobierno del PRO y otra cosa es el gobierno de la familia”.
La diputada nacional Alcira Argumedo (Proyecto Sur) también criticó el acuerdo por el que Franco Macri, el padre del presidente, podría obtener una sustancial quita a la deuda que mantenía por el canon del Correo Argentino.
​"Es grave cuando desde el Estado se abren posibilidades de negocios particulares", señaló a radio La Ocho. "Esto del Correo ya viene de los años 90 con la privatización y tiene las mismas características. Favorecer sistemáticamente al Grupo Macri."
Para el legislador porteño Gabriel Fuks, de la Corriente Nacional de la Militancia, se trata de "una vergüenza absoluta. Queda muy claro que después del intento de incluir a los familiares en el blanqueo hay una actitud sistemática del gobierno para beneficiar a este tipo de grupos. No hay casualidad entre una cosa y otra”. Y sostuvo: “El correo fue una caja más para los Macri, que lo utilizaron para pagar deudas de otras empresas del grupo”.
Desde el Estado defendieron el acuerdo.
“El Grupo Macri va a pagar 600 millones de pesos en 15 años. No hacemos ninguna quita. Nos deberíamos preguntar por qué el Estado no arregló este asunto durante más de 15 años y por qué no exigió percibir el crédito”, justificó Juan Mocoroa, el director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Comunicaciones.
“Un juez determinó que la deuda era de 296 millones de pesos. Los intereses no se pueden computar de ningún modo porque la ley de concursos establece que se congelen”, explicó el responsable del polémico acuerdo.
Denuncia penal
Los dirigentes kirchneristas Martín Sabbatella y Gabriela Cerruti denunciaron penalmente a Mauricio Macri y al ministro Oscar Aguad por un acuerdo entre el Estado nacional y el Grupo Macri que podría beneficiar al padre del presidente. La causa quedó a cargo del juez Ariel Lijo y el fiscal Juan Pedro Zoni.
La presentación penal es por “fraude en perjuicio de la Administración Pública” y “negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones pública” y también incluye a Juan Manuel Mocoroa, Director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Comunicaciones y encargado de cerrar el trato.
El cuestionado acuerdo es una propuesta de la empresa Correo Argentino al ex concesionario del servicio, el Grupo Macri, que según la fiscal general Gabriela Boquín implicaría una quita de deuda de unos 70 mil millones de pesos a 2033.
Según se relatan en el escrito, en la última mediación entre el Estado y el Grupo Macri por la deuda que mantenía por el Correo, Mocoroa "siguiendo" instrucciones "de sus superiores jerárquicos (el ministro Aguad y el presidente Macri)", realizó "en el acto una contrapropuesta, que luego de un breve cuarto intermedio fue aceptada por el deudor".
Por su parte, diputados nacionales del FPV-PJ —encabezados por el presidente del bloque FpV-PJ, Héctor Recalde— presentaron una denuncia penal contra Macri, contra Oscar Aguad y Juan Carlos Mocoroa, por "defraudación contra la administración pública" en relación al acuerdo firmado entre el Gobierno y el Correo Argentino.
Expresa el comunicado: "Los legisladores pidieron que se investigue la responsabilidad penal del presidente de la Nación quien a raíz de la aprobación de la condonación de la millonaria deuda 'beneficia de manera directa a sus hijos, a su padre y a sus hermanos, en perjuicio del patrimonio de todos los argentinos'".
La denuncia -que también lleva la firma de los diputados María Teresa García, Rodolfo Tailhade, Eduardo De Pedro, Andrés Larroque, Mayra Mendoza, Josefina Gonzales y Luana Volnovich- recayó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal 6 a cargo de Rodolfo Canicoba Corral e investiga el fiscal Federico Delgado.


EL PELADO ARRIBAS Y LOS NEGOCIOS DE ODEBRECHT.

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El jefe de los espías argentinos recibió una transferencia de un hombre utilizado por la compañía para pagar sobornos.

En Argentina estaba muy instalada la idea de que el caso Odebrecht era un problema para el kirchnerismo. Durante los 13 años en el poder de Néstor y Cristina Kirchner la multinacional brasileña hizo grandes negocios y, según la investigación judicial, aportó a “intermediarios” en Buenos Aires 35 millones de dólares que le permitieron acceder a contratos por unos 278 millones de dólares. Sin embargo, el escándalo ha dado un vuelco inesperado y ha tocado de lleno el entorno de Mauricio Macri.

El jefe del espionaje argentino, Gustavo Arribas, íntimo amigo del presidente –hasta el punto de que le alquila el departamento de lujo en el que vivía antes de trasladarse a la residencia oficial- se ha visto obligado a declarar ante la justicia argentina por unas transferencias de casi 600.000 dólares que le hizo en 2013 Leonardo Meirelles, la persona que utilizaba habitualmente Odebrecht para pagar sus sobornos. La hipótesis que manejó La Nación, el diario que publicó la noticia, es que se trataba de una coima por la obra del tren Sarmiento, en la que participaba el primo de Macri, Ángelo Calcaterra.

El Gobierno argentino desmintió indignado esta hipótesis y Macri defendió a su amigo: “No entiendo de dónde sacan la vinculación con Odebrecht, es un cuento”, llegó a decir. Arribas ofreció unas explicaciones confusas y finalmente presentó un papel para tratar de demostrar que ese dinero –el solo reconoce 70.000 dólares, no 600.000- fue para pagar los muebles de una casa de lujo que vendió en São Paulo, donde vivía. Sin embargo la escritura de la venta es de 2015 y la transferencia es de 2013. Arribas alegó que el comprador se había retrasado en registrar la documentación.

Macri parece ahora especialmente interesado en que se desvelen los intermediarios argentinos que recibieron esos 35 millones de dólares en sobornos de Odebrecht porque está convencido de que el escándalo girará de nuevo hacia el kirchnerismo. La corrupción en la obra pública durante la etapa de los Kirchner está más que probada, ahora falta ver los datos que pueda aportar la justicia brasileña para confirmarla. De hecho los dos principales responsables de los grandes contratos públicos durante el kirchnerismo, el exsecretario de Transportes, Ricardo Jaime, y el exsecretario de Obra Pública, José López, están en la cárcel por distintos casos de corrupción. López fue detenido in fraganti mientras trataba de ocultar nueve millones de dólares en un convento lanzando unas maletas por la tapia.

Macri se reunió en Brasilia el martes, durante una visita de Estado, con la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lucía Antunes, y le pidió que se revelen cuanto antes quienes son los argentinos que aparecen como perceptores de las comisiones del caso Lava Jato.

Sin embargo, al contrario que en Perú o Colombia, el caso en Argentina todavía no ha alcanzado directamente a expresidentes, y la empresa Odebrecht trabaja con normalidad, mientras en otros países sus contratos se han cancelado. De hecho Macri inauguró recientemente una obra de la compañía en Córdoba, y apareció rodeado de obreros con cascos de Odebrecht en plena polémica por los posibles vínculos del jefe de los espías con los sobornos que han dinamitado la política brasileña y amenaza al resto del continente.

Fuente: Carlos Cué, El País, España.