EL DIA DE LA DERECHA HOMOSEXUAL.

Por Edgardo Arrivillaga.
El primer día de los matrimonios
guy en
Ocurre que el guy oculto o el travesti tenia ese romanticismo de trasgresión latente que uno asocia inevitablemente con el marques de Sade con la cara de Donald Sutherland y dirección de Fellini.
El guy actual ,abierto,amable,expansivo,con sus trajes grises y sus bonitas y parcas corbatas y sus besos casi de circunstancias tuvieron un aspecto tan pacato que significaron traspasar la frontera de lo heroico-todo erotismo trasgresor apunta al heroísmo nihilista de Mishima de algún modo – para simplemente convertirse en las expectativas muy pequeño burguesas de amas de casa en busca de plantas ,jardines, gatos y perros y plomeros y una extraordinaria necesidad de almibarada institucionalidad.
Esta legalización de lo ilegal le
ha quitado todo atractivo a la cosa y de
una forma incauta hoy asistimos en
Con los ojos bien cerrados?
No, con los ojos bien abiertos.
“Que excelente negocio es este”, me comento un amigo radical de pueblo naturalmente, especializado en turismo.
Te das cuenta somos la meca del paraíso homosexual, bisexual legalizado, cuanta plata haremos con los extranjeros, los adoptantes, los simples turistas.
Como Tailandia?
Claro, como Tailandia pero acá lo
hacemos todo por derecha y además con un tono progresista que nos acerca a
Lamentablemente para ambos la realidad fue aséptica, aburrida. Había un clima de pena cuando uno contemplaba a esa gente mostrar sus administrativas libretas de casados con un aire de conquista de blasones en los que no creen realmente o como nobles que accedían a sus títulos nobiliarios cuando las casas reales estaban ya en plena extinción y en deplorable desbandada.
Esta conquista institucional convertía a la sexualidad, verdadero monstruo escondido e intrigante de ese asunto que es el festival del poder en las relaciones privadas sin intervención de estado alguno en una rutina banal.
El día del casamiento homosexual mostró a esa gente sola, sin familia genuina, encerrados en su propia fantasía de felicidad epicena y un día que debía ser de revolucionario espíritu reivindicativo se convirtió en algo esquemático y tan frió como esos cuadros de Pollak en los que predomina el monocromatismo sin forma al que hay que interpretar.
Pocas veces he visto gente
menos carnal, mas asexuada, mas empeñada en demostrar su normalidad aburrida
y colocando su sexualidad en un lugar
inquietantemente banal y somero
como una visita a un campo de
concentración convertido imprevistamente
en un museo de la memoria y las dos cosas si pienso en Portero de Noche de
Liliana Cavani , o en
Los homosexuales accedieron hoy a la institucionalidad del aburrimiento y para adelante solo queda un gran alzheimer que llegara porque lo mejor fue en el pasado clandestino y atrayente. Y el futuro es solo una historia convencional modelo años 50 que simplemente hay que construir.
Hoy se casaron las Doris Day de la homosexualidad.
Llamemos a Pigna?
Si, lo de hoy en
Por el contrario, esta gente que se institucionalizo sin indignación alguna, demostró que esa situación revolucionaria argentina es en verdad absolutamente contrarrevolucionaria y que en definitiva estas parejas conmovedoramente desoladas están condenadas al aburrimiento de las expensas compartidas; de las obras sociales con turnos que se presume trataran que sean convergentes y a una rutina de pilates y gimnasia que los harán semejantes y por lo tanto carentes de toda intensidad.
Hoy el sueño del amor homosexual se hizo trizas, se volvió mudo y parco y se sumergió en la banalidad horrenda de una torta de bodas.
La hora burguesa las llego y no es casual que todo esto haya sido propuesto por un gobierno perturbadoramente conservador más allá del discurso.
Esta gente, verdaderos aficionados del matrimonio pequeño burgués han sepultado a Artaud y demostrado su vocación de escondida mirada baja y en definitiva perfil bajo.
Miniaturas del amor burgués han destruido curiosamente lo mejor que tenían sin valorarlo siquiera.
Un Acto de Fe en busca de una moralidad utópica.
La Argentina los ha vuelto buenos.
Sr. Director de Ámbito Financiero
S/D
De mi mayor consideración,
Desde el 17 de febrero pasado mi trabajo como periodista independiente se encuentra entorpecido por las denuncias efectuadas por el entonces embajador político Héctor Timerman-actualmente canciller-quien se dirigió al diario Clarín para que dieran de baja mi blog por razones de antisemitismo que solo existen en su imaginación al haberlo calificado de “sionista militante.”
Ahora advierto luego de la polémica desarrollada con el secretario de Redacción de la Nación , Pablo Sirven y con el conocido Alfredo Leuco que las actividades de supervisión de la prensa argentina por parte del diplomático pretenden ejercer un rol tutelar reñido con los principios mas elementales de pluralidad de opinión.La cosa es bastante sorprendente tratándose de un funcionario que deberá tratar en nombre de nuestro país con al menos 180 naciones con opiniones,creencias,religiones y sistemas jurídicos codificados absolutamente diferentes.
En la oportunidad la denuncia de Timerman fue vehiculizada por el diario Clarín al cual solicité oportuno derecho a réplica que lamentablemente me fue negado por razones administrativas o de competencia.
En dicho derecho a réplica, simple y escueto, sostenía que la denuncia de Timerman era notoriamente infundada ya que la lógica mas elemental hace saber que calificar a una persona de “ sionista militante”,esto es, como perteneciente al movimiento destinado a la formación del estado judío que existe desde 1948, no puede constituir agravio alguno y menos aun una connotación antisemita.Desde Ben Gurion ,Golda Meir,Moshe Dayan y el Mapai hasta llegar al actual Likud el sionismo militante se ha expresado vigorosamente en defensa de sus intereses y –a veces –de su propia supervivencia.
Pero no se me escapa que esta metralla indiscriminada del señor Timerman sobre gente tan disímil como los periodistas aquí nombrados, entre los cuales me incluyo, no esta destinado solamente a nuestras posiciones individuales sino elípticamente al grupo Clarín, al que de cualquier modo se intenta desprestigiar por razones que el señor Timerman conoce perfectamente.
Ls situación difamatoria exhibida por el citado funcionario se debe a mi crítica valoración de su desempeño como embajador, concretamente a su idoneidad diplomática, hecho que explica su actitud extremista y vengativa.
El señor Timerman sostiene al mismo tiempo en Pagina12 ser el primer canciller de confesión judía en la Argentina.
Otra falsedad. El primer canciller de origen judío fue Atilio Bramuglia durante el primer gobierno peronista, condecorado por la corte de los Windsor por haber negociado desde el Consejo de Seguridad el levantamiento del bloqueo de Berlín con una eficacia inesperada para las grandes potencias de la epoca.
Tal es asi lo que afirmo que los archivos Bramuglia se encuentran en Jerusalén en el Archivo del Estado de Israel, en el Archivo Sionista Central de Jerusalén y en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Es notable que el señor Timerman haya ignorado estos detalles y tenga el estilete fácil para la calumnia.
Agradeceré que en la medida de vuestras posibilidades algunas de estas apreciaciones que motivan mi carta puedan ser parcialmente reflejadas como un acto de elemental libertad de prensa.
Clarín no puede hacerlo.
Saludo a usted con mi consideración .
Edgardo Arrivillaga.
Es porque el Canciller denunció en Twitter que le pidió pauta publicitaria a cambio de hablar bien de Kirchner. Escuche y lea la lapidaria respuesta del periodista.
La respuesta de Alfredo Leuco a Héctor Timerman. | Fuente:"Bravo.Continental" - Radio Continental (AM 590)
Ayer cumplí con mi trabajo profesional: analizar críticamente la tarea de un funcionario público como es el canciller Héctor Marcos Timerman. Igual que un respetable diplomático uruguayo comenté que me parecía de una frivolidad impropia de su cargo que estuviera ventilando compulsivamente por Twitter opiniones sobre temas tan delicados como la relación con Uruguay producto de la instalación de la pastera UPM ex Botnia.
Como respuesta, el gatillo fácil del ministro disparó una información errónea y una difamación inaceptable donde me imputa cometer un delito. La equivocación, producto de haber eyaculado precozmente el twit sin siquiera pedir la desgrabación para saber lo que realmente dije, fue plantear que yo lo había cuestionado por usar el soporte de una red social para comunicar. Tropezones tiene cualquiera. No se enteró de que yo estoy absolutamente de acuerdo con la utilización de Twitter, y de todas las redes sociales y las más nuevas de las tecnologías porque me parecen instrumentos maravillosos para comunicar mejor y más rápido. Jamás un periodista puede estar en contra de eso.
Otra cosa muy distinta es que un diplomático, que representa a una nación y debe cuidar y meditar muy seriamente sus palabras se dedique a la verborragia instantánea e irreflexiva.
Pero no contento con haber metido la pata de esa manera vomitó en la red una mentira fabulosa que, para quienes me conocen, se cae por su propio peso. Inventó descaradamente que yo en algún momento le pedí plata de “pauta publicitaria (sic) para hablar bien de Kirchner”. Estoy a favor del debate caliente y apasionado de las ideas. Entiendo incluso que en ese intercambio cualquiera se vaya de boca con algún insulto. Celebré como todos los periodistas bien nacidos que ya no sea posible enjuiciar penalmente a un periodista por calumnias e injurias cuando se refiere a funcionarios y a temas públicos.
Repito: soy periodista hace más de 30 años y estoy absolutamente a favor de la libertad, que es el principal insumo de nuestro trabajo. Pero en este caso el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación me imputó un delito repugnante que afecta mi buen nombre y honor, mi ética y mi credibilidad profesional. Durante tres décadas, en estos cruces entre periodistas y funcionarios me han dicho y he dicho de todo. Pero nadie se atrevió a poner en duda mi honradez, que defiendo como el principal capital que tengo y la única herencia que quiero dejar a mi hijo.
Por eso voy a iniciar una demanda civil contra Héctor Timerman. No pretendo que vaya preso. Sólo que repare el daño moral que me hizo a mí y a mi familia. Lo desafío a que aporte en tribunales, aunque sea, una sola prueba de tamaña falsedad. Que presente ante la justicia un solo dato o indicio que sostenga su falacia y su calumnia. Lo desafío a que tenga la hombría de bien de retractarse de inmediato o no voy a descansar un minuto hasta que pague de su bolsillo la más abultada cifra que pueda conseguir para ayudar al comedor de Margarita Barrientos del barrio Los Piletones.
Soy conciente que dinero no le va a faltar por su carácter de millonario casado con multimillonaria que vive en un palacio que es la envidia de los niños ricos que tienen tristeza. Además, lo desafío a un debate en vivo y en directo por televisión y le concedo jugar de visitante en cualquiera de los canales que responden a los Kirchner para que cada uno muestre su patrimonio, su declaración jurada, sus recibos de sueldo y de qué manera se ganaba la vida antes de ser funcionario público.
También lo desafío a debatir cuál fue su actuación y la mía frente al golpe de estado genocida de 1976 que golpeó cruelmente a Jacobo, su padre, pese al confeso colaboracionismo de su hijo en la dirección del diario La Tarde que apoyó el terrorismo de estado.
Finalmente le solicito encarecidamente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que designe a un canciller. No importa si se trata de funcionarios brillantes y honrados como Jorge Taiana o Rafael Bielsa. Sería sano que sea alguien que pueda explicar las contradicciones entre la defensa de Chávez, las víctimas de la AMIA o Irán. Pero a esta altura necesitamos un canciller. Uno solo. Creo que Argentina se lo merece.
Para el final, respetable Timerman, permítame un poco de humor judío: ¿sabe lo que significa “Potz” en idish? Lo que es usted. Un verdadero pavo irreal, un muchacho voluntarioso conocido en el mundo diplomático como el peor de los funcionarios que haya tenido nuestra cancillería en democracia. Siga haciendo monerías para divertir a Néstor Kirchner. Twitée todo lo que quiera. Masturbarse no está prohibido. Pero no revolee acusaciones de delitos a las personas honestas. Y si puede, en su tiempo libre, trabaje de canciller. Para eso le pagamos todos los argentinos.
Alfredo Leuco
FUENTES: Agencia de Noticias El Tábano y La República
El Presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria de la
República Argentina (INTI), el Director de la Fundación Argentina para la
Ecología Científica, la Directora del Instituto de Ciencia Ambiental y
Desarrollo Sostenible de la Argentina y numerosos catedráticos explican con
total claridad que las plantas uruguayas no contaminan.
Argentina tiene una decena de plantas con tecnología no autorizada ya en
Europa y Estados Unidos –a diferencia de las uruguayas- que contaminan
brutalmente, convirtiendo al río Paraná y al Río de la Plata en una
“cloaca”, según expresión de técnicos y legisladores.
La peor técnicamente por su poder contaminante es la planta de celulosa de
Iby en Entre Ríos, la provincia del Gobernador Busti y de la Asamblea que
corta los puentes internacionales.
Por qué Argentina no puede recurrir al Tribunal de La Haya, cómo operan los
jugadores argentinos sucios y cuáles son las jugadas argentinas sucias.
Las claves del problema técnico, de la no existencia de la contaminación, de
las contradicciones de Green Peace.
Sepa más que un experto negociador argentino
Informe de Manuel Flores Silva *
A favor de que las plantas de celulosa que están en construcción en Uruguay
no son contaminantes -si se operan de acuerdo a como está previsto-
recurriremos hoy exclusivamente a los argumentos de los principales
científicos argentinos en la materia.
Así presentaremos la opinión del presidente del Instituto Nacional de
Tecnología e Industria de la República Argentina (INTI) -el kichnerista y ex
diputado del Frepaso, Enrique Martínez-, de Eduardo Ferreira, Director de la
Fundación Argentina para la Ecología Científica, de la Directora del
Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible e Investigadora
Independiente del CONICET, Prof. Dra. María Cristina Area, del Profesor de
la Universidad de la Plata, Dr. Mario Feliz y del Dr. en Ciencias de la
Madera y el Papel Alberto Venica, de Irene Wais de Badgen, ecóloga,
profesora de la Universidad de Buenos Aires quién acaba de participar la
semana pasada en el coloquio "El conflicto de las plantas de celulosa del
río Uruguay: una aproximación científica al tema" organizado por dicha
facultad, del licenciado Gustavo Braier quién acaba de exponer sobre el tema
el pasado 11 de marzo en la Feriagro de Santa Fe, del Ing. Agr. José Crotto
que acaba de publicar su opinión a pedido de la revista NotiForestal (24 de
febrero 2006)
El 1 de febrero pasado Página 12 publicaba un reportaje a Enrique Martínez con la siguiente presentación: "Enrique Martínez, ingeniero y presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria (INTI), describe el funcionamiento técnico de las papeleras y explica de qué manera, con un control claro del tratamiento de los efluentes, la contaminación que producen es irrelevante, no implica ninguna irrupción de productos perjudiciales en el ecosistema, y es un asunto menor al lado del gran asunto real: la desinformación de la gente.
En un pasaje del reportaje Martínez expresaba lo siguiente: "Originalmente
lo que se hacía era utilizar el cloro gaseoso como componente central
acompañado de oxígeno, agua oxigenada, algunos otros pasos para conseguir
las dos cosas.
-El cloro se pega a la lignina y la arrastra.
-Claro. Pero tanto el oxígeno como el agua oxigenada son más categóricamente
"deslignificadores". El asunto es que utilizando cloro gaseoso el producto
era altamente contaminante, porque se producían compuestos orgánicos de
cloro con eventuales efectos sobre la salud humana.
-Y entonces, ¿qué se hace?
-Ahora hay dos procesos que se utilizan comercialmente. Uno es el que se
conoce como "Libre de cloro elemental" (ECF), pero que utiliza dióxido de
cloro en el proceso, y el otro es el que no utiliza nada de cloro en ninguna
parte del proceso (TCF). El más usual es el primero y es el que se va a
utilizar en Uruguay.
-O sea, el que sí utiliza algo de cloro.
-Aproximadamente el 90 por ciento de las plantas de celulosa utilizan este
método (ECF).
-¿Por qué?
-No es porque sea más barato sino porque el oxígeno y el agua oxigenada son
muy potentes para eliminar lignina pero no son tan potentes para darle
brillo a la celulosa una vez convertida en papel. El factor principal para
que el papel alcance el grado de blancura que se desea es el dióxido de
cloro.
No es casual que los papeles de mayor calidad se produzcan mediante el
proceso que utiliza el dióxido de cloro. Ahí también ha habido presión de
las organizaciones ambientales para reducir la contaminación, y
efectivamente hay tratamiento de los efluentes con métodos biológicos que
reducen la contaminación provocada por el cloro prácticamente a cero.
-Pero se está protestando por el cloro.
-A pesar de las protestas, la contaminación de las aguas del río Uruguay que
se está discutiendo hoy no es por el cloro sino por el nitrógeno y el
fósforo, que demandan oxígeno para oxidarse y hacen aumentar la cantidad de
algas en el agua disminuyendo el oxígeno. Eso es lo que hay que asegurarse
de evitar en la planta de tratamiento previo para que no constituya un
problema.
-O sea, en las plantas de Uruguay va a haber tratamiento de cloro, pero
cloro no va a haber.
-Va a haber, pero en una cantidad que no es relevante y la experiencia
mundial lo demuestra.
-Pero sí contaminan el nitrógeno y el fósforo
-Y los productos orgánicos demandantes de oxígeno, que disminuyen el oxígeno
del agua y por lo tanto podrían matar a los peces. Pero también eso se
reduce a la mínima expresión si la planta de efluentes es adecuada. El
proceso de las empresas, tanto la finlandesa como la española, seguro que es
de primer nivel mundial, y el volumen de efluentes es muy pequeño".
Unos días después Infobae publicaba, bajo el título "Expertos argentinos afirman que las papeleras no contaminarán el río" lo que pasaba a copetear como "La Fundación Argentina para la Ecología Científica rechazó las denuncias de los activistas entrerrianos. 'La tecnología que van utilizar es norma en la Comunidad Europea y no hay riesgo para la gente', señaló en Radio 10 su director, Eduardo Ferreira". En la nota se explicaba que "Eduardo Ferreira, director de la Fundación, dijo en Radio 10 que 'la nueva tecnología permite controlar los afluentes hacia el exterior. Tiene una presencia parcial de cloro para el manejo de las dioxinas. Esto fue aprobado por los países más exigentes. Y es norma obligada en la Comunidad Europea'. 'Todo el problema está centrado en si los afluentes líquidos que liberarán las plantas van a emitir a las aguas del río Uruguay altos niveles de dioxinas por litro de agua', explicó y aclaró que 'el agua que tomamos tiene 130 microgramos de dioxina, y estas plantas aportarán sólo 1'. Ferreira cuestionó además los velados intereses que pueden motorizar las marchas y los piquetes en la frontera que auspicia la multinacional ecologista Greenpeace. 'Lo de Greenpeace es un tema terrible, espantoso', señaló.
Por esos días, en Economía Para Todos(www.economiaparatodos.com.ar) Mario Feliz y Alberto Venica publicaron un reportaje que iba a ser recogido por diversos medios. Allí decían.
"- La tecnología que se va a usar en el caso de las plantas de Uruguay, ¿es
moderna u obsoleta?
- Mario Féliz (MF): Es de última tecnología. Por lo que uno puede apreciar,
Botnia es una compañía finlandesa de las más modernas. Van a usar la misma
tecnología que aplican en Europa.
- ¿Qué es la EPA?
- MF: La agencia norteamericana que controla el medioambiente. Se llama
Environmental Protection Agency. Y ha estudiado que de la cantidad de
dioxinas que hay en el ambiente, el origen de la mayor parte de ellas es
fundamentalmente no industrial. Sólo alrededor de un 15% es producido por la
actividad industrial. Y de ese 15%, en este momento en Estados Unidos, la
industria de pasta de papel contribuye con valores cercanos a 0%.
-¿Hay alguna tecnología más nueva o menos contaminante que la que se va a
aplicar en el caso de las plantas de Uruguay?
- Alberto Venica: No. Porque estas plantas -por lo que dicen las empresas,
obviamente uno se guía por eso y por qué no creerle- van a aplicar las
mejores tecnologías disponibles. En inglés se las conoce con la sigla BAT,
que son las que están reclamando en toda Europa para 2007. O sea, hay un
Convenio de Estocolmo, que la Argentina firmó, donde se le pide a todas las
fábricas de pasta kraft de Europa que para 2007 tengan lo que se conoce como
las mejores tecnologías disponibles. Entre esas está el blanqueo con dióxido
de cloro que es lo que se va a usar acá.
- MF: Es cierto, pero sabemos que los grados son muy bajos, casi nulos.
Hagamos una comparación, "Nos vamos a morir todos de cáncer por las
dioxinas", dijo por ahí, en estos días, un ambientalista. Y esto no es
cierto. Porque estas plantas con estos nuevos procedimientos casi no
producen dioxinas
- AV: La concentración de dioxinas que ingresaban en un río en la época en
que todavía se usaba cloro elemental, o sea en el peor momento, estaban en
el orden de partes por trillón. Más o menos, para dar una idea de la
proporción, es algo así como el espesor de una tarjeta de crédito comparado
con la distancia de la Tierra a la Luna.
- O sea que es realmente mínimo... (…) Entonces, para resumir, podemos decir
que la contaminación del río sería...
- AV: Mínima.
- ¿La emanación de olores?
- AV: Casi inexistente, o mínima.
- MF: Algunos días al año, yo diría.
- ¿Y la contaminación para la salud?
- AV: Ninguna.
- MF: Coincido, ningún riesgo.
- ¿Éstas serían sus conclusiones desde el punto de vista estrictamente
técnico?
- AV: Sí. Pero siempre y cuando se cumpla con los requisitos y se controle.
Lo más importante es generar un sistema de control.
En una nota que escribiera Mario Féliz, titulada "Sin vergüenza y con
orgullo: Carnaval de Gualeguaychu" dice: "Que las plantas de celulosa
producirán un daño irreparable a la salud y a la naturaleza es un fraude
cada vez más difícil de sostener. Cualquier interesado en conocer, como esta
actividad se desarrolla en el mundo puede hacerlo, accediendo a la enorme
cantidad de información confiable y disponible a través de la internet.
En las fotos que siguen se aprecia la ciudad de Prince George (más de 70 mil
habitantes) en la provincia de British Columbia, Canadá, y sus tres pasteras
que juntas producen 1 millón de toneladas al año. Industria y turismo
conviven en medio del hermoso paisaje que comparten.
(http://bccommunities.ca/princegeorge/index.php)" En el mismo sentido se ha argumentado que Botnia tiene una de sus plantas en medio de una ciudad finlandesa.
Mientras arreciaban las opiniones técnicas argentinas a favor de las plantas en Uruguay -en proporción inversa a las opiniones políticas- María Cristina Area agregó sus argumentos, extensamente difundidos: "Las tecnologías que van a utilizar, de acuerdo con lo que está en los respectivos proyectos, están dentro de las llamadas mejores tecnologías disponibles (BATS en inglés)
Para blanquear la pulpa, -para separar la lignina de la celulosa-, los
métodos más comunes son el ECF (libre de cloro elemental) y el TCF
(totalmente libre de cloro). Los ECF dominan el mercado porque logran
mayores blancuras y es el mismo que utilizarán las empresas que se
construyen sobre la costa del Río Uruguay
El ECF es el método de blanqueo que está aceptado internacionalmente dentro
de las mejores tecnologías disponibles y el Convenio de Estocolmo, que trata
precisamente sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPS), se basa
en la mejor tecnología disponible, vale decir que el blanqueo ECF, por
carácter transitivo, es aceptado por el Convenio de Estocolmo.
En diciembre del año 2001, una Comisión Europea (Integrated Pollution
Prevention and Control, IPPC) emitió un documento de referencia donde se
establecen las Mejores Técnicas Disponibles para la Industria de Pulpa y
Papel (Best Available Techniques in the Pulp and Paper Industry, BAT). En
este documento, de 509 páginas, se cubren los aspectos ambientales más
relevantes de la fabricación de pulpa y papel a partir de distintos recursos
fibrosos en diferentes tipos de fábricas.
(…) Además de lo anterior, este documento establece los niveles permisibles
de los diferentes compuestos que estas fábricas pueden emitir al agua
(efluentes líquidos), al aire (efluentes gaseosos) y a la tierra (residuos
sólidos). Estos niveles garantizan la sostenibilidad de los recursos. Es así
que desde el año 2001, la industria de pulpa y papel europea se maneja con
el compromiso internacional de cumplir dichas pautas, y limitar sus
emisiones a los niveles permitidos. (…)
Las Partes firmantes (Argentina y Uruguay suscribieron en 2001 y
reconfirmaron en enero de 2005) se comprometen a adoptar medidas para
reducir las liberaciones totales derivadas de fuentes antropógenas de cada
uno de los productos químicos incluidos, con la meta de seguir reduciéndolas
al mínimo y, en los casos en que sea viable, eliminarlas definitivamente.
(…) A nivel mundial, las pulpas ECF dominan el mercado. Esto se debe a que
se logran mayores blancuras, menor reversión (no se amarillean) y menor
deterioro de la resistencia de la pulpa.
Ni las tecnologías ECF ni las TCF formaron niveles mensurables de dioxinas
en sus procedimientos de blanqueo respectivos.
Un claro ejemplo es la nueva fábrica Stendal en Alemania, uno de los países
con legislación medioambiental más exigente en el mundo. Se inauguró en
agosto de 2005, fabricando mayoritariamente pulpa kraft ECF, pero tiene la
capacidad de fabricar TCF de acuerdo con las demandas del mercado.
Una pauta importante que evidencia el cambio en la contaminación al pasar
del blanqueo con cloro al ECF es la recuperación sostenible de ecosistemas
acuáticos afectados a través del mundo, que fue posible por la casi completa
eliminación de dioxinas.
Las alertas de consumo de pescados, río abajo de las fábricas de pulpa y
papel están desapareciendo rápidamente en el mundo. Desde 1990, las
autoridades de diferentes estados en USA han emitido alertas de dioxinas en
25 ecosistemas río abajo de las fábricas de pulpa y papel, representando el
83% de estos ecosistemas. En el informe de 1996, había alertas en 18 cuerpos
de agua. En 2004, solamente 8 ecosistemas tenían alarma de dioxinas,
comprendiendo el 0,2% de los cuerpos de agua con alertas (el resto
corresponde a otro tipo de industrias, no papeleras).
La EPA (Agencia de Protección Ambiental de estados Unidos) predice que todas
las alarmas en cursos de agua relacionado con la industria papelera se
levantarán cuando la totalidad de los sistemas de blanqueo se conviertan a
ECF (o sea que en USA también quedan algunas fábricas que blanquean con
cloro).
(..) De lo anterior se deduce que al eliminar el cloro elemental del
blanqueo, los procesos actuales de producción de pulpas celulósicas (ECF,
libre de cloro elemental o TCF, libre de cloro total) han pasado a ser
mínimos generadores de dioxinas y furanos, con respecto a otras fuentes.
La ecóloga de la UBA, Irene Wais puntualizó, en el evento que organizara recientemente dicha Universidad, que "el método ECF está permitido por la Unión Europea, que cuenta con la legislación ambiental más exigente del mundo: por ejemplo, la planta alemana Stendal, inaugurada el año pasado, utiliza esta tecnología, si bien también tiene capacidad para recurrir al TCF, según los requerimientos del mercado".
Irene Wais de Badgen señaló, asimismo (al tiempo de insistir en la necesidad
de los controles a las plantas), que "si las empresas cumplen su anuncio de
utilizar la misma tecnología que emplean en Europa, los aspectos ambientales
más importantes van a estar cubiertos. En 2001, un organismo de la Unión
Europea llamado IPPC (Integrated Pollution Prevention & Control) publicó un
documento de 500 páginas donde establece, específicamente para plantas de
celulosa, las mejores técnicas disponibles para preservar el ambiente; no
conozco nada mejor que esto, ni en Estados Unidos ni en otra parte del
mundo. Tanto Botnia como Ence, las dos firmas, afirman que utilizarán esa
tecnología".
En la exposición realizada hace dos semanas en la Feriagro de Santa Fe, el
licenciado Gustavo Braier remarcó "que cualquier temor de que, como
consecuencia de la instalación de una planta de celulosa, se perjudique la
actividad productiva, sea apícola, avícola, citrícola o feed-lot, es
infundado.
Estas fábricas controladas no contaminan más allá de los límites que hoy se
aceptan por los países más desarrollados del mundo"
El desorden de la política ecológica argentina es palpable no bien se
escucha la versión publicada de un reportaje telefónico que se le realizó al
Presidente del INTI, Enrique Martínez. Le preguntan:
"La planta Alto Paraná (una de las más criticadas porque teniendo tecnología
ECF (libre de cloro elemental no la usa y funciona en base a cloro elemental
gaseoso y contaminante), ¿es comparable a las uruguayas en términos de
tecnología?
Es más vieja, es la misma tecnología de hace más de veinte años.
Esa planta tiene una certificación ambiental iso 14001. ¿Quién la otorga en
Argentina?
Esa certificación la consiguió la empresa con una certificadora
internacional". (¿¿??)
Ya en el artículo mencionado María Cristina Area ha dicho: "la legislación
uruguaya es más estricta y organizada que la argentina"
A su turno el Dr. Mario Feliz de la Universidad de La Plata expresó: "Para
hacer esta campaña contra las plantas uruguayas habría que emprenderla
también con el control de la contaminación en general en la Argentina.
Porque el Río de la Plata está totalmente contaminado y el 95% de esa
contaminación fue producida por nuestro país"
El mismo autor y catedrático en un artículo titulado "La guerra del papel"
(puede ser consultado en Misiones on line del 6/2/06) escribe:
"En nuestro
país existen unas 10 plantas de producción de celulosa que vierten sus
efluentes al río Paraná provenientes de una producción de no menos de
850.000 toneladas anuales de pulpa de celulosa. Estas empresas: Celulosa
Campana y Gral. Bermúdez, Papelera del Plata, Wixel, Campanita, Papel Prensa
de San Pedro, Iby en Entre Ríos, Andino sobre Santa Fe, Alto Paraná S.A.,
Piray y Papel Misionero en Misiones; contaminan el Paraná desde hace años.
La presencia de contaminantes provenientes de la planta de Gral. Bermúdez
(compuestos orgánicos clorados) ha sido verificada por Green Peace, según un
informe publicado por la organización. Por otra parte, está universalmente
probado que, la vieja tecnología aplicada en las plantas argentinas
(esencialmente el proceso de blanqueado con gas cloro), es causante de la
generación de organoclorados, entre ellos dioxinas de alto grado de
toxicidad.
Estos productos son arrojados al río desde, al menos,
el año 1929. ¿Cómo es posible, entonces, que nuestro gobierno reclame por la
posible contaminación que generarían las plantas sobre el Uruguay y al mismo
tiempo admita que una decena de empresas argentinas estén contaminando el
Paraná y el Rio de la Plata?
La provincia de Entre Ríos tiene en su territorio una planta productora de pasta celulósica (Iby, que produce 18.000 TM anuales) y sobre las costas santafecinas del Paraná, frente a la tierra entrerriana hay otras más. Pero, además, esta provincia es una importante productora de madera, de bosques implantados, que destina el 60% de su producción a la elaboración de celulosa y tableros. La vocación ambientalista de su gobernador puede ponerse en tela de juicio, justificadamente.
Sería comprensible la actitud de los políticos municipales que en forma
oportunista y por ignorancia (que se empecinan en no subsanar) se suben a la
turbulencia irracional. Pero, no se encuentra justificación para el
comportamiento del gobernador y de algunos funcionarios nacionales,
especialmente, del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Es probable, que una buena razón fuese que nuestro gobierno estuviera
actuando como defensor de la industria "nacional" para que ésta no tuviese
la competencia (uruguaya) de 1.500.000 toneladas anuales de celulosa, que
doblarían la producción nacional, producida por métodos más modernos,
aceptados en muchos países (USA, Australia, Chile, algunos países europeos,
etc). Mientras la industria "nacional" tiene patente de corso para
contaminar y por lo tanto no perder competitividad. ¿Será esta una política
de promoción industrial?
Por el contrario, Corrientes y Misiones han criticado fuertemente la actitud
del gobernador entrerriano y han resaltado que ellos recibirían con brazos
abiertos la instalación de plantas similares en su territorio.
Para Greenpeace de Australia el método de blanqueado que usarán las
papeleras de Uruguay (método ECF) es medalla de plata y para los
coordinadores de la campaña forestal de Greenpeace en Escandinavia, las
diferencias entre los métodos TCF y ECF, en cuanto a sus consecuencias
ambientales, son totalmente irrelevantes (…)"
La hipocresía de la política argentina es también denunciada por el Ing.
José Crotto, el 24 de febrero de 2006 en la revista NotiForestal (se puede
consultar en Infoextradigital.com.ar) en artículo que dicha revista le
pidió.
En extractos de la misma se puede leer: "Con grosera ignorancia, demagogia
inmadura y patoterismo prepotente se enfrenta a un país hermano y amigo con
consecuencias alarmantes.
# El País tiene una Ley Nacional vigente, la 25.080, votada por unanimidad
por todos los Senadores y Diputados, incluyendo los entrerrianos, para
fomentar el desarrollo de la foresto industria, entre ellas, la fabricación
de celulosa, como lo puede advertir cualquiera que se tome el trabajo de
leerla, al cual el gobierno entrerriano estuvo y permanece adherido. ¿Lo van
a negar en La Haya?
# El Gobernador Busti, ejemplo de incoherencia y demagogia, propició el
decreto 2554 en su primera gobernación (04-07-90) que se transformó en Ley
Provincial para el apoyo de emprendimientos celulósicos. Junto al Ing. Agr.
José Moulia, Secretario de Producción, firmaron un memorandúm de
entendimiento para un gran proyecto celulósico en 1997. ¿Lo van a negar en
La Haya?
# ¿Vamos a negar en La Haya que muy cerca de la principal fábrica argentina
(Alto Parana S.A.), fabrica que consume 2/3 de la madera que consumirá
Botnia, que utiliza la tecnología ECF desde hace 23 años, está la localidad
de Esperanza que en los últimos 30 años ha multiplicado su población casi 10
veces mientras que el total de la Argentina no ha llegado a duplicarse?
Nuestros seudo periodistas y seudo ambientalistas, explicaran que la gente
no conoce el riesgo que corre, porque solo ellos son los iluminados con la
razón y los conocimientos; y Esperanza está a unos 5 km. de la fábrica,
mientras Gualeguaychú esta a 35 km. de las futuras fábricas uruguayas.
Como hombre de campo soy lector del Martín Fierro y temo que como bien dice
el poema de José Hernández 'si la vergüenza se pierde jamás se vuelve a
encontrar'. Es tan inconcebible el nivel al que hemos llevado este
entredicho con un país intimo hermano y amigo, agrediéndolo con actitudes
fuera de la ley, y ocasionándole daños a su funcionamiento económico,
utilizando no la razón, sino la prepotencia del tamaño, que dudo que los
gruesos errores cometidos puedan ser corregidos por nuestra obcecada
dirigencia.
Por lo tanto, para aclarar bien, que esta actitud no corresponde a la
mayoría del pueblo argentino, ni mucho menos a la mía: POR TANTA NECEDAD, YO
ME DISCULPO. Ing Agr. José E. Crotto".
En el artículo arriba mencionado ("Sin vergüenza y con orgullo: carnaval de
Gualeguaychú") el Dr. Mario Féliz de la Universidad de La Plata pone en
cuestión toda la política argentina respecto al tema: "Mientras se violan
sistemáticamente las leyes argentinas y se desconoce el derecho
internacional, con el consentimiento y/o complicidad de la autoridad, se
argumenta que el Uruguay habría violado el tratado del río compartido. Y se
convierte este argumento en sustento de la actividad ilegal de cortar los
pasos internacionales. Veamos que hay de cierto en todo esto.
El tratado dice que la parte que construyera 'obras de entidad suficiente
para afectar … la calidad de sus aguas, deberá comunicarlo a la Comisión, la
cual determinará sumariamente, y en un plazo máximo de 30 dias'. (Art.7).
Por otra parte, el artículo 9 dice: 'Si la Parte notificada no opusiere
objeciones o no contestare dentro del plazo establecido en el articulo 8
(180 días) la otra Parte podrá realizar o autorizar la realización de la
obra proyectada'.
¿Se habrán dado los pasos establecidos en el tratado? Los empresarios
piqueteros dicen que no y el informe del GTAN, del 3 de febrero de 2006, los
avala. En el inciso 1 afirma: ' Al autorizar unilateralmente las plantas
proyectadas, la República Oriental del Uruguay vulneró las obligaciones
asumidas en virtud del derecho internacional general y del Estatuto del Río
Uruguay de 1975.'
Cuando se lee el punto parece que el asunto estuviera terminado. Uruguay
violó el Estatuto y, por lo tanto, nosotros violamos todas las leyes que sea
necesario para terminar con la ignominia de la industria.
Sin embargo, sorpresivamente, nos encontramos con la Memoria Anual del
Estado de la Nación 2004, que fuera leída, por el ejecutivo, ante el
Parlamento argentino en marzo de 2005. En este documento, en la parte
correspondiente al Ministerio de Relaciones Exteriores, entre los objetivos
respecto de las relaciones con Uruguay, señala: 'Avanzar hacia la libre
circulación permanente de personas, simplificando gradualmente controles
sanitarios y aduaneros, teniendo, como base, el Memorando de Entendimiento
sobre la Libre Circulación de Personas, firmado el 30 de noviembre de 2001,
en Montevideo.' ¡Política exterior de la Nación que ha sido modificada, de
hecho, por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú!
Cuando el documento aborda los LOGROS de la política de relaciones con
Uruguay dice: 'En marzo tuvo lugar, en Montevideo, una reunión entre los
Cancilleres Rafael Bielsa y Didier Operti.' Y, más adelante, agrega: 'En el
mismo mes, ambos países firmaron un acuerdo bilateral, poniendo fin a la
controversia por la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos'.
'Este acuerdo respeta, por un lado, el carácter nacional uruguayo de la
obra, que nunca estuvo puesto en entredicho y, por otro lado, la normativa
vigente que regula las aguas del Río Uruguay a través de la CARU (Comisión
Administradora del Río Uruguay).' 'Asimismo, supone una metodología de
trabajo para las tres etapas de construcción de la obra: el proyecto, la
construcción y la operación.'
¿Cómo es, entonces, que el GTAN (argentino) dice, dos años después, lo que
dijo? ¡Aquí, una sensación de vergüenza me apretuja el corazón!
Como hemos visto el Estatuto del Río Uruguay habla de la calidad de las
aguas, y es sobre este aspecto que nuestro país debería prestar atención y
seguramente se podrá acordar un procedimiento para el correspondiente
control.
En efecto, en esta etapa del proyecto el Estatuto prevé que si la parte
afectada (Argentina) tuviera objeciones tendrá que elevar una comunicación
donde 'deberá precisar cuáles aspectos de la obra o del programa de
operación podrá causar un perjuicio sensible a la calidad de sus aguas, las
razones técnicas que permiten llegar a esa conclusión y las modificaciones
que sugiera al proyecto o programa de operación.' Cosa que no se ha hecho,
ya que el informe del GTAN no es más que un conjunto de objeciones no
fundadas. Por último, corresponde destacar que el Estatuto nada dice de
posibles o supuestos daños a la atmósfera."
Un mes atrás, aproximadamente, un cable de EFE daba cuenta que el Ministro de Ambiente del Paraguay, Alfredo Molinas, denunciaba a la Argentina de contaminar el río común, el Paraná.
Concretamente de "un delito contra la salud pública por la contaminación de la papelera situada en la localidad argentina de Puerto Piray". La denuncia, que se extendía a las papeleras argentinas Alto Paraná y Pepel Misionero, especificaba que se lanzaba al Paraná cloro, azufre y otros elementos químicos que se utilizan en el tratamiento de la pasta celulosa y todos son altamente contaminantes. Voceros del Ministerio paraguayo explicaron que Molinas recurrió a la Fiscalía ante la falta de respuesta a una reclamación presentada ante la Comisión Mixta Paraguayo-Argentina del Paraná (COMIP) para que se analicen las aguas del río.
El 17 de marzo de 2006, ABC color, titulaba "Papeleras del vecino país
contaminan el río Paraná" y explicaban que "Argentina exige al Uruguay lo
que no cumple con Paraguay.
Las papeleras argentinas de la provincia de Misiones siguen contaminando
impunemente las aguas del río Paraná, frente a la localidad paraguaya de
Carlos Antonio López, departamento de Itapúa. La Argentina adopta una
actitud contradictoria. Busca impedir que Uruguay instale dos plantas
celulosas, en aguas compartidas entre ambos países. Sin embargo, sus
papeleras contaminan el río Paraná, en una zona compartida con Paraguay.
Esta actitud de la Argentina se puede calificar de hipócrita, porque, por un
lado, pretende evitar que Uruguay instale una papelera sobre el río que
comparten, bajo pretexto de que la misma contaminará el curso hídrico. Pero
este argumento carece de seriedad, considerando que las papeleras que tienen
(los argentinos) sobre le río Paraná están contaminando con sus efluentes
dicho curso hídrico, afectando la fauna íctica en aguas compartidas con
Paraguay" El artículo finalizaba diciendo que "Las papeleras que se
pretenden instalar en Uruguay prometen introducir tecnología que logre una
producción más limpia, sin daño ambiental, con sistemas de tratamiento de
sus efluentes líquidos y de sus emisiones gaseosas. Evidentemente, serán
mejores que las papeleras argentinas de las provincias de Misiones, que sin
un tipo de tratamiento tiran sus desechos contaminantes al río Paraná". De
esta manera el ministro del Ambiente de Paraguay, Ing. Alfredo Molinas,
sugirió, según informó Radio Ñandutí, como medida alternativa y de urgencia,
el cierre temporal de las papeleras hasta tanto construyan un sistema de
tratamiento de sus efluentes. Esta propuesta ni siquiera se tuvo en
consideración por parte de los argentinos. Agregó que "la referida fábrica
no posee una planta de tratamiento de los denominados líquidos efluentes que
son vertidos al río a través de cañerías ubicadas por debajo de las aguas,
para que no estén expuestas a la vista". Molinas indicó que técnicos de su
institución tomaron muestras de los desechos y encontraron una gran cantidad
de ácido sulfúrico mezclado con cloro. "Los pecadores de la zona se quejaron
de la muerte de pescados".
*Ex Senador, ex Director de Jaque, ex Director de Posdata.
(Posdata: A Baltasar Brum, en la fecha de los 73 años de su muerte,
principal artífice de la política exterior)
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La Argentina y el Uruguay llegaron hoy a un acuerdo para realizar el monitoreo de las aguas del río Uruguay y de la planta pastera Botnia, que estará a cargo de un comité científico integrado por dos especialistas uruguayos y dos argentinos, que comenzará a funcionar dentro de un plazo de 30 días.
El acuerdo fue suscripto hoy por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y del Uruguay, José Mujica, al término de una reunión de más de dos horas que se realizó en la Residencia de Olivos.
“Es una herramienta que por sí sola no nos ayuda. Necesitamos eliminar el Código de Minería”, afirma Javier Rodríguez Pardo sobre la reciente aprobación en la Cámara baja de Argentina de la ley de glaciares, cuyo texto original había sido vetado por el Poder Ejecutivo en noviembre de 2008. El objetivo de la norma, explica, es “proteger los glaciares de cualquier actividad industrial en las áreas de alta, media y baja montaña”.
gravísimoel haberle cedido, en 1994, el dominio sobre los recursos naturales a las provincias, ya que sus funcionarios están
muy comprometidoscon la actividad minera. Y cita un ejemplo:
En el caso de Bajo de la Alumbrera (Catamarca), hay una sociedad entre el Estado, una universidad y dos empresas, una canadiense y la otra suiza. No se puede ser juez y parte.
Para el periodista de 66 años ―autor del libro
Vienen por el oro, vienen por todo― la nueva
ley de glaciares pretende permitir una mayor participación
ciudadana
. Sin embargo, aclara, las leyes tienen
puntos y comas, y una coma mal colocada o una definición mal hecha va a
traer discusiones en el futuro
. Eso es lo grave,
advierte.
Se aprobó toda
―De la ley votada sólo se aprobaron los primeros 5 artículos...
Rodríguez Pardo.―En su momento hubo modificaciones a la ley original presentada en las comisiones de labor parlamentario. Por ahí hay algún diputado que, ante esas modificaciones, quiera opinar y preguntar qué es tal o cual cosa modificada. En realidad la ley se aprobó toda.
―¿No son los otros puntos donde se genera mayor conflicto?
Rodríguez Pardo.―El artículo 2 es el más importante y ya fue aprobado. Quiero decir: los artículos que ya se aprobaron tal vez sean los más importantes. El artículo 6 define las prohibiciones que deben llevarse a cabo en estas áreas glaciares y periglaciares. Se menciona no crear estructuras industriales ni arquitectónicas de ningún tipo. Mañana no se podrá hacer en esas áreas un hotel 5 estrellas ni tampoco explotación minera, hidrocarburífera o fundido de metales.
Buscando audiencias mayores
―En tu última nota de opinión afirmás que para la minería que se está desarrollando en Argentina no hay controles ni métodos de vigilancia eficaces.
Rodríguez Pardo.―No, no hay. Necesitaríamos gente muy proba, muy honesta, en cantidad suficiente como para tener un especialista en cada una de las áreas, al lado de cada uno de los trabajadores. En Veladero (San Juan) se vertió una cantidad importante de gasoil y fue un empleado de la planta el que hizo la denuncia. Y eso llevó a que lo echaran. Todos los días ocurren desgracias de esta naturaleza que no se mencionan, que se tapan permanentemente. Ahí arriba, con el rigor del lugar y sobre todo después del mediodía, la falta de oxígeno genera mucha perturbación, desconocimiento... Por eso mueren muchos trabajadores, por errores que podrían haber sido evitados. Muchas veces no saben por qué están ahí arriba. Esta es una minería que no tiene control, no hay forma de controlarla.
―¿Qué sentido tuvo entonces el debate parlamentario?
Rodríguez Pardo.―El debate parlamentario tuvo una razón política. Fundamentalmente, fue exigido por medios televisivos, medios de comunicación que viven de esas confrontaciones, buscando audiencias mayores. El debate en sí permite instalar la cuestión minera en el país, porque más que de glaciares se habló de minería, del papel de la Barrick Gold.
Mirando siempre para otro lado
―Uno de los problemas que mencionás es que la autoridad de aplicación de la ley estará en manos de los gobiernos provinciales, ¿es una cuestión de federalismo?
Rodríguez Pardo.―Quisieron darle incumbencia a ese concepto de federalismo, pero hay cosas que van contra natura. En la cordillera de los Andes están instalados el 80% de los proyectos mineros. Las formaciones de los ríos nacen ahí y terminan abarcando no solamente las provincias cordilleranas donde se lleva adelante la explotación minera, sino por ejemplo hasta la provincia de Buenos Aires.
Los glaciares son patrimonio del país, la Cordillera es patrimonio del país entero. Que aquí en Buenos Aires estén mirando siempre para otro lado es otra historia, pero no es la realidad. La realidad es la que estoy contando del papel que juega la Cordillera en todas las cuencas que tenemos en el país. La Cordillera es verdaderamente una fábrica de vida: creación de suelos, creación de aguas, vertientes..., hasta las precipitaciones produce.
―¿Pensás que es factible reemplazar el paquete de leyes mineras vigente?
Rodríguez Pardo.―El Código de Minería tiene que eliminarse y las leyes mineras también. No pasa solamente por más regalías ―un 15% en lugar de un 3%― si el daño sigue siendo el mismo. Además, te vas a quedar sin minerales, porque ya escasean. Esto no es sostenible en el tiempo. No hay posibilidad alguna de dejarles nada a las generaciones futuras. Fueron muchos milenios sacando minerales, y en algún momento se tenían que acabar. En Sudamérica, después de 500 años, inevitablemente la forma de llevar adelante esta actividad pasó de una tecnología simple a la teledetección y los sistemas geográficos locales que determinan cuáles y cuántos minerales hay. En los países del norte están con un conocimiento que a nosotros se nos oculta: ya no tienen minerales, los agotaron. Alcanzaron ser potencias del mundo por eso. Arrasaron con lo que tenían y ahora necesitan continuar.
El arte del negocio es el soborno
―¿Es la legislación minera argentina la madre del cordero?
Rodríguez Pardo.―Son varias las leyes mineras que se crearon antes y después de la década de los noventa. Las trasnacionales tienen mucho poder, y el arte del negocio de una trasnacional no es el que conocemos nosotros. Es el soborno, la imposición de ventajas en la zona. Desde arreglar una capilla hasta darle tecnología de punta a un hospital o los pupitres a una escuela; o bien, como han hecho en la zona de Jáchal (San Juan), cosechadoras a los campesinos en comodato: si te portás mal, te la quito.
―También señalás que la posición de todas las comunidades afectadas es que las empresas extractivas tienen que retirarse, ¿en la Argentina futura la minería no tendrá lugar?
Rodríguez Pardo.―Tendría lugar si nos hacemos preguntas clave. Tienes que hacerte una pregunta antes que ninguna: ¿qué país quieres? Si quisieras ser como los países del norte, que los admiramos por su desarrollo, también tenemos que pensar que consumen 19 toneladas de mineral por año cada individuo. Si los chinos hicieran eso, no quedaría posibilidad alguna de vivir en este planeta.
―¿Hay forma de implementar un método distinto de minería, quizás más responsable?
Rodríguez Pardo.―Sí. Una vez que te preguntas qué país quieres o qué país pretendes tienes que preguntarte qué minerales necesitas, qué cantidad, de dónde los sacarás y cómo. Esas preguntas te van a permitir atender la sostenibilidad en el tiempo de la actividad. La palabra sustentable está muy mal aplicada, no existe. Yo no la uso nunca. La gente habla de ecología sustentable, economía sustentable; esto es una mentira, una falacia. De lo que se trata es de hacer una actividad sostenible en el tiempo.
Peleas contra una y hay 12 alrededor
―Sobre esta retirada de las empresas mineras que piden, ¿están trabajando esa posición hacia el resto de la sociedad?
Rodríguez Pardo.―No hay una sola empresa que no esté aquí. Si no está la empresa propiamente está la subsidiaria. Hay muchas empresas de gran renombre que mandan subsidiarias a hacer el trabajo sucio. Después de hacerse el trabajo de exploración y expulsión de comunidades aparece la propia empresa. Por ejemplo, acá tenemos la Barrick Gold, pero dos empresas del lado argentino y dos chilenas, que son de la Barrick, son las que hacen el trabajo. Y tienen su asiento en las Islas Caimán, en paraísos fiscales. Si tenemos que litigar con ellas por algún motivo tenemos que ir a los tribunales de las Islas Caimán. Son muchas las mineras, por eso hablo en mi libro de las invasiones. Cuando peleas contra una te das vuelta y hay 12 alrededor con cateos y prospecciones. El impacto ocurre en el mismo instante... Queremos que se retiren.
―¿Es un objetivo de las asambleas a largo plazo?
Rodríguez Pardo.―No hay forma de convivir. Las economías regionales han sido afectadas. Es incompatible, por ejemplo, la actividad turística con la actividad minera. En el caso de San Rafael, en Mendoza; Tinogasta, en Catamarca, que venden aceites y vinos con un valor agregado importante, cualquier agua contaminada con ácidos los va a limitar muchísimo. El uso de agua es de tal magnitud que no queda nada para la vida. Al principio hablábamos de contaminación y saqueo. Nos dimos cuenta que esas dos palabras no abarcaban realmente lo que estábamos discutiendo, faltaba una: la destrucción territorial. La gente que vive en esos territorios busca otra calidad de vida, se va, busca otro horizonte y produce un éxodo, una gran diáspora general.
Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik para la Agencia de Noticias Biodiversidadla.
27/07/10 - 15:05
Alberto Volonté, ex embajador uruguayo en Buenos Aires, salió a expresar lo que el ambiente diplomático de su país no puede por una cuestión formal. Criticó al canciller Héctor Timerman por recurrir "permanentemente" a la Web para referirse a las tratativas sobre el monitoreo ambiental en la planta ex Botnia.
"Uno ve que la cancillería uruguaya, que el ministro (Luis) Almagro está en silencio, un silencio prudente; pero por el otro lado la cancillería argentina, por medio de su canciller permanentemente recurriendo a Internet, nos dice cosas que están y se entrecomillan, por tanto está muy lejos del silencio y la prudencia", lanzó Volonté.
El diplomático insistió: "La prudencia se pierde cuando dos cancilleres están negociando algo tan delicado y se comprometen -lo que me parece bien- a no decir nada hasta que el tema se haya arreglado".
De esta manera, en declaraciones a la radio El Espectador de Montevideo, Volonté cuestionó el frecuente uso que el jefe del Palacio San Martín hace de la red social Twitter para referirse a temas tan sensibles como las tratativas entabladas entre ambos países en torno al tema papeleras.
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Directora Ernestina Herrera de Noble
Escribe Edgardo Arrivillaga. Nueva polémica del
canciller Héctor Timerman con Pablo Sirven quien lo demuele en un artículo
en Castro ,bloggero “experimentado” como dice mi amigo Abel ,no
era tan tonto. Y todo esto me recuerda a una frase de Tedin Uriburu quien sostenía “ Como se parece ?me interrogo a mi mismo cuando pienso, por ejemplo,
en el bisoño canciller. Y me respondo sin muchas
disquisiciones ni magias menores aunque la cosa tiene un toque mágico. Ocurre que uno va a un ministerio, lo atiende un
ordenanza o ujier -ahora se llaman auxiliares administrativos categoría E- lo
hace pasar, usted sigue por un pasillo alfombrado, cuanto mas nuevo es el
funcionario la alfombra mas nueva es, y se encuentra con una secretaria bien
vestida que se cuida las uñas; la secretaria lo atiende con amabilidad y parece una secretaria de la misma forma como
el ujier, siempre categoría E -parece un
ujier. Usted entra en el despacho y alguien se levanta con expresión
desarmada y algo vacua mientras la
secretaria se lleva discretamente el
platito con el sándwich que el hombre
consume a hurtadillas felizmente
alejado de las reuniones pautadas por
sus asesores.Luego el hombre lo mira y entonces rápidamente advertimos que se
parece en todo a un ministro, pero no es exactamente un ministro, aunque no se puede
negar que se parece a un ministro. Gente que se parece sin duda.