EL ULTIMO DISCURSO DE CRISTINA KIRCHNER EN LA ONU. Por Edgardo Arrivillaga.

Publicado en 09/30,2015

Si había alguna duda de que la presidente argentina es una enferma mental, su último discurso ante la Organización de las Naciones Unidas lo demuestra claramente. Este personaje es el primer mandatario argentino que olvidó en su larga exposición ante un auditorio vacío de hacer referencia al sistemático reclamo argentino por los derechos sobre las Islas Malvinas.
Este reclamo dejó de ser simbólico como expliqué en un pequeño librillo presentado en la Rural hace dos años. Las tropas argentinas abatieron más de 1090 cuadros militares británicos, casi todos sus vehículos de desembarco, una enorme nave de transporte logístico –esto los obligó a desplazar dos tercios de la flota hacia el Este- y por lo menos un tercio del sistema aeronaval que quedó sepultado en las frías aguas del Atlántico Sur. Esto se debió a la iniciativa de las tropas especializadas argentinas, los comandos del Ejército, el Batallón de Infantería de Marina comandado por el vicealmirante Carlos Busser y la larga sangría que debieron soportar los british antes de poner pie en las islas pertenecientes al continente argentino. Haciendo un estudio comparativo se observa que sólo las bajas del Belgrano desnivelaron ligeramente la ecuación. Pero hay algunos detalles significativos: la misma cantidad de suicidios post bélicos del lado británico se equipara con los suicidios argentinos, si bien Gran Bretaña es una nación guerrera y la Argentina no libra guerras internacionales desde el siglo XIX.
Curiosamente la presidente, por cuyas venas se dice corre sangre británica y en el caso de la madre resulta ser incuestionable, ignoró estos hechos. En lugar de ello esta verborragica representante de la Nación Argentina por muy poco tiempo, se dedicó a atacar a los fondos buitres, una obviedad coherente con las doctrinas del Tercer Mundo asumiendo las razones de Adolfo Hitler, para atacar un presunto lavado de dinero que habría efectuado la familia Garfunkel, de la madre del asesinado fiscal Nisman. Solo los inútiles, los beofidos y lacayos, muchos de ellos pertenecientes a ese movimiento de brokers que se llamaba irónicamente Guardia de Hierro, pueden creer estas tonterías. Ocurre que en los próximos días la Prefectura Nacional revelara detalles que hasta el momento había preferido ocultar.
El sistema de inteligencia de la Prefectura y sus elementos operativos fueron reforzados por el ex ministro del Interior Carlos Vladimiro Corach cuando los políticos ex peronistas, neoperonistas y, sustancialmente, protoleninistas, se dedicaron a hacer malabarismos con el presupuesto para financiar campañas electorales que lamentablemente para ellos no les interesa absolutamente a nadie. El juego fue bastante simple, como recrear una segunda Infantería de Marina con cuadros mucho más perfeccionados, ya que la desocupación creciente con el kirchnerismo militante crecia en el país. Esta mejora intelectual y física de los cuadros permitió que un arma aparentemente blanda fuera sustancialmente dura.
Después de diciembre, tal vez unos días antes, comenzaran a filtrarse informaciones sobre las causas reales de la muerte de Nisman, del asesinato de una mujer calcinada frente al complejo Le Park, hecho denunciado por Edgard Meinhard y su fuente, el periodista-escritor Jorge Asis, y sobre el cual la clase política no ha dicho absolutamente nada.
La verborragica autocandidata a la organizacion internacional para mejorar sus relaciones con los Estados Unidos ataco al presidente Obama de encubrir al super espia argentino Jaime Stiusso, mientras el mandatario americano planificaba las acciones militares de común acuerdo con el presidente Putin y Francois Hollande. Esta pequeña tilinga que nada sabe de relaciones internacionales todavía no comprendió que la forma más simple de esconder a Stiusso si este fuera realmente tan importante (y no simplemente un problema interno argentino) seria sencillamente matarlo. Los muertos no hablan, no dan declaraciones periodísticas ni escriben memorias. Curiosamente, la presidente argentina, que nada sabe de inteligencia ni de estrategia olvido esta obviedad. El cadáver de Nisman levita y se introducirá como una bayoneta en los próximos días en las elecciones argentinas. En cuanto a los chicos de La Campora, tan obsecuentes y autómatas, solo podrán aferrarse in-extremis a Anibal Fernandez que quizá con la ayuda de la policía bonaerense les pueda ofrecer algún tipo de protección.
La historia es injusta. La presidente argentina quería ser un alma bella cabalgando sobre los derechos humanos y el progresismo ya sancionados por los códigos de Napoleón I, olvidando que esos derechos humanos, típicamente franceses, iban en las mochilas del mejor ejercito de Europa continental. Cristina Kirchner, por el contrario, destruyo las Fuerzas Armadas eliminando por lo tanto cualquier posibilidad de reconversión de sus cuadros, genuina y no de fachada, para acompañar el modelo derecho humanoide que habían acuñado su marido, Julio Barbaro, entre otros, y el astuto Alberto Fernandez, un pequeño Richelieu apto para cualquier experimento que conjugue poder y discurso a la vez.
¿Que harán los jóvenes de La Campora que se la habían creido? Probablemente atarse a los palos de algún navío perdido como el Ulises lacaniano para evitar convertirse en cerdos atraídos por los cantos de una Circe que se desvanece.
El drama argentino de todo esto para los que votaran disciplinadamente a Daniel Osvaldo Scioli es que las razones de Cristina en el auditorio vacio de la Organización de las Naciones Unidas tienen una secuencia lógica si se las compara con sus anteriores declaraciones sobre el Tratado de Versalles, los acuerdos wilsonianos perfectamente fracasados en el Palacio del Trianon y todos los intentos pacifistas que expresa melodiosamente Jorge Mario Bergoglio, actualmente devenido Pontifica bajo el nombre ultrapacifista y bucólico de Francisco, en marcado contraste con Juan Pablo I y Benedicto XVI.
Las razones de Cristina, aunque ella no lo sepa, son exactamente las razones de Adolfo Hitler.


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