CORTESÍAS ENTRE ESPÍAS. Por Edgardo Arrivillaga.

Publicado en 10/21,2015

Cualquier observador medianamente sagaz no habrá dejado de notar ayer que el escándalo del espionaje de la SIDE efectuado por la inteligencia militar sobre las bases de CITEFA y Entre Ríos y San Juan sirvió simplemente para demostrar que la clase política es absolutamente incompetente para manejar una situación de crisis que involucre el combate contra el narcotráfico, como la trata de personas –en general mujeres- o el desguazadero de automóviles robados, tema del que debería ocuparse la Cámara Argentina del Automotor que ha subsidiado estructuras como el Sicodono y la propia cédula verde. Desde luego la Cámara no se ocupa de nada de eso, y es simplemente una estructura de pago. Creada por el radicalismo durante la gestión de Monge para hacer pagos por la izquierda sin la menor constancia del asunto. Pero acá hay más.
La lucha entre la inteligencia militar y la SIDE, y los innumerables agentes de Jaime Stiusso que allí revistan, constituyen una gentileza del ingeniero Stiusso a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, ya que ha hecho desaparecer en sólo 24 horas el problema del avión calcinado de Lázaro Báez repleto de fajos de billetes de euros que hace vuelos pendulares primero hacia el Uruguay y luego hacia otros paraísos fiscales. La diputada Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, ex compañera de ruta del fallecido dirigente montonero Rodolfo Galimberti, ha actuado con una irresponsabilidad notable. Ese tipo de denuncias se hacen al filo de la campaña electoral, el viernes hubiera sido un buen día, ya que los argentinos votaremos el domingo 25. La ingenuidad se repite cuando la diputada advierte azorada que los Tribunales de Comodoro Py tuvieron filtraciones. ¿Y qué otra cosa se podía esperar?
El gobierno más allá de las declaraciones antinorteamericanas ha permitido que Stiusso salga de la Argentina junto con toda su familia, y éste a su vez cortésmente desvinculó por lo menos en los medios a la presidencia del sistemático contrabando que ya hemos señalado organizado y dirigido por el inefable Lázaro Báez.
Esto nos lleva también a analizar el problema de la inteligencia militar. Las leyes de Defensa Nacional, de Seguridad Interior y Protección de la Democracia no impiden a las Fuerzas Armadas a actuar en el marco interno, pero las subsumen en aceitados comités de crisis que este gobierno prácticamente ha hecho desaparecer por no considerarlo necesario, y sobre todo porque lo peor en un sistema de inteligencia, y ya lo hemos visto con la desaparecida Unión Soviética, consiste en el monopolio de un área tan delicada en manos de una sola fuerza operacional, para colmo militar. La proliferación de los sistemas de inteligencia, los Estados Unidos tienen 14, implica un mayor grado de democracia, discusión y participación en el máximo nivel de la toma de decisiones. Esto se refiere tanto a la inteligencia política como económica, y naturalmente a esa área sensible que son las relaciones institucionales.
Otro punto que hay que considerar consiste en que el aparataje robótico hecho para la interceptación de comunicaciones telefónicas y de mails se basó en órdenes verbales con clasificación simplemente aritmética. Ahora bien, ¿qué tienen en común esos sistemas de reunión de información robotizada? Que se basan casi todos en el seguimiento televisivo de los blancos a apuntar. Figuras como las de Mirtha Legrand, Jorge Asís, Marcelo Tinelli, Roberto García, los Leuco y Nelson Castro, entre otros, tienen la peculiaridad de existir en el rating televisivo, pero nadie se ha tomado el trabajo de hacer inteligencia profunda sobre los personajes. Un ejemplo concreto de ello es la ausencia de inteligencia exterior que opera bajo cobertura diplomática en la Argentina. Concretamente el tercer atentado medio oriental, luego de la voladura de la embajada de Israel primero y de la Amia después, efectuado contra un agregado cultural iraní en las Barrancas de Belgrano y prestamente repatriado y herido a Teherán, ahora socios de Héctor Timerman, no podía ser anticipado ni penetrado operacionalmente por los organismos argentinos debido a que las comunicaciones persas en lengua farsi la embajada las efectuaba con un sistema de encriptamiento impenetrable para nuestro sistema de aquellos tiempos. ¿Qué se hizo entonces? Las comunicaciones encriptadas de la embajadas fueron monitoreadas hora tras hora revelando un incremento del flujo de intercambio entre Buenos Aires y Teherán que había crecido tan espasmódicamente como el sismógrafo de un corazón a punto de estallar. Terminada la operación de evacuación del herido esas comunicaciones volvieron a su ritmo habitual de electroencefalograma plano. Es un ejemplo de cómo se puede obtener inteligencia sin articular sofisticados procedimientos de investigación.
Pero por ahora no quiero ahondar en el asunto. En palabras pobres, Stiusso le ha hecho un gran favor a los Kirchner tapando los latrocinios que corren por cuenta de la Justicia. Para terminar quiero señalar que ni la SIDE ni la inteligencia militar argentina pudieron anticipar el advenimiento del Papa Francisco en el Vaticano.


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