VATICANO, LOS KIRCHNER Y LAS ALMAS BELLAS. Por Edgardo Arrivillaga.

Publicado en 02/28,2016

Como era previsible el viaje turístico del presidente Mauricio Macri terminó en una catástrofe política, religiosa y confesional. Estuvo inteligente la doctora Carrió en no adherir al viaje. De esta manera desertó de una comitiva sospechosa, anticatólica y esencialmente oportunista.
Los observadores ya sabíamos que el Papa Bergoglio es estructuralmente protokirchnerista y que sus simpatías se encuentran del lado del Frente para la Victoria, enraizadas en una concepción retrógrada y de falansterio. El Papa Bergoglio es anterior a la ciencia y a la técnica, no tiene el menor espíritu faustiano y sus simpatías lo acercan a Holderlin y al mundo de los carpinteros enfrentado con los cerrajeros. El tema no es menor. Gran parte de la teología francesa se dividió en esas dos concepciones a través de la obra de Charles Maurras y Peguy. El único hombre que pudo sintetizar estas corrientes de pensamiento fue el general Charles de Gaulle, hijo de un rector de un colegio católico de provincias y a la vez el héroe de la Francia Libre, pero luego de haber pasado cuatro años en un campo de concentración alemán. De hecho, De Gaulle hablaba mejor alemán que inglés, y todavía recuerdo su casa en la delegación francesa en la Star Niesta en Varsovia.
El caso argentino es bastante más complejo porque es un país del extremo occidente gobernado por una pandilla de adolescentes. El señor Peña, hijo del historiador Milcíades, es un adolescente, el señor Bullrich es un incapaz adolescente, la señora Patricia Bullrich es una persona que ha pasado de sus simpatías montoneras al liberalismo, y en este gobierno coexisten al menos cuatro ministros de Economía a la vez. El más desagradable es el batracio Aranguren, pero de lejos el más incapaz, ya saliendo del área económica, es el señor Arribas, actual jefe de la SIDE, especialista en compra y venta de jugadores de fútbol, otra pasión del lumpen proletariado adolescente y que no tiene la menor idea de lo que es inteligencia exterior, interior y el componente científico-tecnológico que ya se desarrolló oportunamente con el proyecto Milenium.
Entre tanto se van acumulando las acciones judiciales contra la ex presidente Cristina Kirchner por la rifa monetaria efectuada a través del Banco Central. Otras imputaciones la esperan, entre ellas por la muerte del fiscal Alberto Nisman que golpea de lleno a la colectividad israelí en la Argentina y algunos negociados producto de la extranjerización de la tierra por medio del grupo norteamericano Tompkins, de Goldman Sachs, socios del detestable y sicótico ex canciller Héctor Timerman, y otros negociados que golpean al corazón del poder por medio de una mesnada de condottieri como Luis D’Elía o el egresado de la Universidad Nacional de la Plata Esteche con ese reparto de títulos a los cuales el kirchnerismo nos tenía acostumbrados.
Pero estos escarceos juveniles no pueden quedar así. Si el señor Macri quiere tener la reputación que le ha forjado básicamente la canciller Malcorra, de lejos la mejor funcionaria de esta pandilla, debe actuar en consecuencia. Se impone un recambio de gabinete, el alejamiento del señor Peña, la revitalización del Secretario de Culto Santiago de Estrada, hombre de consulta de Juan Pablo II en los tiempos de la Guerra Fría, y prepararse para lo que se viene. Y esto es muy simple. Será una prueba de fuerza entre los falsos protocolos pergeñados en Seguridad Interior y la realidad de la calle Soreliana que comenzará el próximo 13 de abril y que tendrá su climax de anarquía e insurrección el 24 de marzo cuando el presidente norteamericano Barak Obama visite la Argentina y se encuentre con una realidad que no es exactamente la que le vendieron los empresarios que concurrieron a Davos. También en ese punto es interesante destacar la acción deletérea del señor Guillermo Moreno, cuya mujer inspiró las batucadas contra Macri en Roma, que se apresta a articular un libro sobre el populismo como instrumento de cambio que sería presumiblemente prologado por el Papa Francisco.
En síntesis, la grieta permanece abierta y no se la puede cerrar con medidas simpáticas. Ha llegado la hora de los procesos y llegado el caso yugular los intentos anarquistas que hemos importado a comienzos del siglo XX e Europa. Como he dicho tantas veces, éste no es tiempo para almas bellas.


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