MACRI Y LA HORA DE LOS BOMBOS. Por Edgardo Arrivillaga.

Publicado en 11/22,2016

Los tiempos políticos no siempre coinciden con los tiempos calendarios. En un solo año el ingeniero Macri ha agotado su tiempo político debido a su absoluta incapacidad de mando y a una tendencia que le permite jugar a la desaprensión con el destino de los argentinos como la opción del mal menor. Lamentablemente el mal menor se ha convertido en un despeñaderal de catástrofes administrativas, funcionarios que compiten entre sí para evitar el emergente de un Martínez de Hoz o un Domingo Cavallo, sin tener en cuenta que la situación internacional, que es lo que adquiere relieve en el mundo actual, no permitiría esa clase de emergentes.
Para colmo de males, el triunfo de Donald Trump, que no dará ningún Premio Nobel de la Paz a la política argentina, jugaron a la persona equivocada, tomará dos medidas bastante razonables. Revaluar el dólar para aspirar los dólares que se encuentran desperdigados en el mundo y apuntar a una nueva Revolución Industrial: la de las máquinas. Trump no está solo y al ofrecer la embajada de Washington a Nigel Farage está marcando lo que muchos analistas habíamos observado. El Brexit y Putin anticipaban a Trump que con sus orígenes alemanes y escoceses quiere sacarse de encima a la resaca del narcotráfico y las guitarras oxidadas.
Volviendo a la Argentina, todas las áreas de gobierno están marcadas por la leprosidad de la máscara de la muerte roja. Hasta la señora Malcorra quedó pegada a la catástrofe junto con el aventurero embajador Martín Lousteau, que en su momento supo darse un paseíto por el frente de guerra de Afganistán en compañía de las tropas americanas.
El oponente mayor del ingeniero Macri es Sergio Massa, que combina juventud, experiencia política familiar y algunos asesores de valía, como Roberto Lavagna, y otros de un cinismo irreprochable, y nos referimos concretamente a Mario Amadeo. Se suma a todo esto el Club de las Amantes de Lesbos, la estereotipada Lilita Carrió y la periodista Laura di Marco. La persona más sensata que tiene Lilita es esa señora con voz de almohada susurrante, Mariana Zuvic, pero que para Lilita corre el riesgo de convertirse en la serpiente dormida. Andando el tiempo podemos hipotizar que se la engullirá de un solo bocado. Hannah Arendt no podrá salvarla y los 28 libros que Lilita escribió tienen una peculiaridad: el lenguaje jurídico no los convertirá jamás en best-sellers.
El ingeniero Macri lleva su barco ora a babor, ora a estribor con una displicencia que no se hasta cuando el pueblo argentino soportara. Como todos sabemos, el Pro es un artilugio conducido por un señor ecuatoriano, de pelo embetunado, que hasta tiene un nombre curioso, Duran Barba. No se trata del pirata Barba Negra, aunque fuentes confiables nos informan que el señor Barba hace sus informes secretos por triplicado. Uno de ellos va a Macri, el otro a Rafael Correa y el tercero a Cristina Kirchner. Visto desde esta perspectiva, el Gobierno se encuentra contra las cuerdas y con los sistemas de inteligencia minados y desarticulados –un joven se deslizo en un Regimiento de Caballeria para llevarse como recuerdo un tanque y hubo que llamar a la Policia- la situación es bastante patética.
Pero retomando el inicio de esta nota, los tiempos políticos se están consumiendo en el país. Si se logra zafar las Navidades sangrientas, que nos prometen esos ilustres argentinos que son D’Elia y Esteche, queda de todos modos un verano largo y peligroso. No parece haber antibióticos para la peste roja.
La ciudadanía no esta demasiado interesada en la reforma política ni en otros curros que pueda pergeñar el señor Rodriguez Larrata. El país tiene otras necesidades, otras inmediateces y el desborde en las calles preanuncia el ominoso tamboreo de la hora de los bombos.



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